«Dios eligió lo que el mundo considera ridículo para avergonzar a los que se creen sabios. Y escogió cosas que no tienen poder para avergonzar a los poderosos. Dios escogió lo despreciado por el mundo —lo que se considera como nada—y lo usó para convertir en nada lo que e mundo considera importante». I Corintios l: 27-28, NTV
LOS QUE DIOS ESCOGE para que sean sus obreros no son siempre los más talentosos según la valoración del mundo. El Señor a veces elige a personas iletradas. Estos obreros tienen una obra especial que hacer. Alcanzan a una clase de gente a la cual ningún otro podría tener acceso. Los que trabajan en forma modesta serán recompensados con la misma alabanza que recibirán aquellos que, de acuerdo a las apariencias exteriores, ejercen una influencia más amplia. Cada obrero será recompensado de acuerdo con el espíritu que lo impulsó a la acción,
Estos obreros abren sus corazones para recibir la verdad y son capacitados en Cristo y mediante él. En sus vidas respiran y exhalan la fragancia de la piedad. Consideran cuidadosamente sus palabras antes de hablar. Sus acciones corresponden a las de su Maestro. Se esfuerzan por promover el bienestar de sus prójimos. Llevan alivio y felicidad a los tristes y angustiados. Sienten la necesidad de permanecer siempre en la escuela de Cristo, a fin de poder actuar en armonía con la voluntad divina. Reflexionan para imitar mejor a su Salvador llevando su cruz y siendo abnegados. Son testigos de Dios que siguen su ejemplo de compasión y amor, atribuyendo toda la gloria a Aquel a quien aman y sirven.
Constantemente están aprendiendo del gran Maestro mientras alcanzan niveles más elevados de perfección; no obstante, siempre conservan un sentido de su debilidad e inferioridad. Progresan por la intensa admiración y el amor que sienten por la belleza del carácter de Cristo. Practican sus virtudes, porque sus vidas se asemejan a la de Cristo. Avanzan siempre hacia adelante y hacia arriba, siendo una bendición para el mundo y un honor para su Redentor. Cristo dice de ellos: «Bienaventurados los mansos, porque recibirán la tierra por heredad» (Mat. 5:5).
A estos obreros hay que apoyarlos. Cumplen con su tarea no para ser vistos por los demás, sino para glorificar a Dios, y superarán el divino examen. El Señor los pone en contacto con otros obreros, con el propósito de que puedan llenar las lagunas de los más dotados. Y así los menos capaces se sienten gratificados cuando son reconocidos y apreciados como eslabones en la cadena de servicio al Señor. Dios desea que se reconozca a todo el que le sirve, sin importar cuán pequeña pueda parecemos la tarea que cumple. […]
En las cortes celestiales, cuando los redimidos se reúnan en el hogar, esos fieles obreros estarán muy cerca del Hijo de Dios. Resplandecerán con gran brillo en las cortes celestiales, y serán honrados por él, debido a que consideraron que era un honor servir a aquellos por los cuales Cristo dio su vida. — Manuscrito 5, 21 de junio de 1902, «La necesidad de un despertar».
#MatinalVespertino
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Devocional Vespertino Para 2019.
“Alza Tus Ojos”
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Lisseth Orduz & Michelle Ramírez
