domingo , 13 septiembre 2026
Matinal Para Adolescentes 2017

NUNCA OLVIDARÉ A RAMONA

«Aunque rendían culto al Señor, seguían adorando a sus propios dioses, según la costumbre de las naciones de donde habían sido desterrados» (2 Reyes 17:33).

Ramona era la persona más mala del mundo. Era conductora de autobuses escolares y paraba en nuestra escuela para recoger solo a cuatro estudiantes. Para ella, eso suponía desviarse de su ruta y esperar treinta minutos todos los días a que nosotros cuatro saliéramos de clase. Estaba claro que a Ramona le molestaba bastante aquella situación y que le molestábamos nosotros cuatro también. Ella siempre estaba de mal humor y manejaba como una histérica; por muy bien que te agarraras del asiento de adelante cuando ella tomaba una curva, siempre acababas encima de otro pasajero. Y aquellas eran las únicas ocasiones en las que se podía ver a Ramona sonreír.

Un día decidí cambiar de actitud con ella. Decidí ser hipócrita y ponerle buena cara para hacerla sentir mal por tratarnos de aquella manera. Durante varios días me esforcé en saludarla, en darle las gradas por llevarnos y la traté muy bien. Sorprendentemente, funcionó. Yo estaba tan alucinado de que mi plan hubiera dado resultado que un día, en el autobús, comencé a contarle a un amigo cómo Ramona había mordido el anzuelo. Los dos nos echamos a reír y, de pronto, la cabeza de Ramona asomó por detrás de un asiento.

Resulta que estaba limpiando el autobús y había oído cada una de mis palabras. Se me quedó mirando, volvió a su asiento y, a partir de ese día, nos puso peor cara que nunca antes.
La hipocresía puede ocultar lo que llevamos dentro, pero nunca cambiará nuestro interior. La Biblia dice que, después de que Israel hubiera sido conquistada y su población deportada a Asiria, el rey de Asiria llenó la tierra de Israel con extranjeros de las naciones vecinas.

Estos extranjeros llevaron con ellos a sus dioses y sus ritos, pero también trataron de aplacar al rey de los israelitas ofreciéndole sacrificios. Sin embargo, no dejaron de adorar a sus dioses paganos, así que nunca recibieron las bendiciones de Jehová. Aunque sus actos externos de adoración parecían decir una cosa, sus corazones decían otra: que nunca se habían convertido.
Para Jesús, las apariencias no pueden ocultar lo que hay en el corazón. ¿Cuál es la verdadera apariencia de tu corazón?


#MatinaldeAdolescentes
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias


Tomado de: Lecturas Devocionales para Adolescentes 2017.
“FUSIÓN”
Por: Melissa y Greg Howell Seth Pierce.

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