NUESTRO SUMO SACERDOTE

 

Lo que Jesús hizo por nosotros en la Cruz le permite también  interceder por nosotros  en el Cielo. Nuestro Señor resucitado  es nuestro gran Sumo Sacerdote, que nos brinda  todo lo que necesitamos para salvarnos  y vivir en el Reino de Dios para siempre.

Lee Hebreos 4:15 y 16; y 7:25. ¿En qué medida estos versículos  nos dan seguridad en un mundo de tentaciones, sufrimiento, enfermedad y muerte?

El texto dice que él «fue tentado  en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado» (Heb. 4:15). Y añade: «Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar  misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro» (Heb. 4:16).

En pocas  palabras, Jesús nos  presenta ante el universo revestidos de su justicia, salvados por su muerte y redimidos  por su sangre. Todo lo que nos debería haber tocado a nosotros, le tocó a él. En Cristo, no hay condenación por los pecados de nuestro pasado. En Cristo, nuestra culpa desaparece, y mediante su poderosa  intercesión se rompe el yugo del pecado en nuestra vida. Las cadenas que nos atan se desatan y somos libres.

Lee Juan 17:24 al 26. ¿Cuál es el mayor anhelo de Cristo en el gran conflicto entre el bien y el mal?

«Consumado ya el gran sacrificio, Cristo subió al Cielo y rehusó la adoración de los  ángeles  hasta que no hubiese  presentado la petición:  ‘Padre,  aquellos que me has  dado, quiero  que donde  yo estoy, también ellos  estén conmigo’ (Juan 17:24).  Entonces,  con amor y poder indecibles,  el Padre respondió  desde su trono: ‘Adórenlo todos los ángeles de Dios’ (Heb.  r:6). No había una mancha en Jesús. Acabada  su humillación, completado su sacrificio, le fue dado un nombre  que está por encima  de todo nombre»  (Elena de White, El conflicto de los siglos, p.  556).  Lo que más desea Jesús es que estemos con él en el Cielo.  El deseo de su corazón, la razón de su muerte  e intercesión, es salvarnos. ¿Tienes alguna  necesidad  especial  en tu vida? Cuéntasela  a Jesús.  Donde hay dolor,  él trae consuelo. Donde hay miedo, él trae paz. Donde hay culpa, él trae perdón. Donde hay debilidad, él trae fortaleza.

■¿Por qué crees que Cristo se sacrificó  por nosotros? ¿Qué  nos hace tan valiosos para él?

www.meditacionesdiarias.com
www.faceboock.com/meditacionesdiariass
m.youtube.com/c/MeditacionesDiarias/

Lección de Escuela Sabática para Adultos 2024.
2do. Trimestre 2024 «EL GRAN CONFLICTO»
Lección 01: «LA GUERRA DETRÁS DE TODAS LAS GUERRAS»
Colaboradores: Esmeralda Bermudes y Obed Rodríguez

Salir de la versión móvil