«Por eso dice el Señor omnipotente:»¡Yo pongo en Sion una piedra probada!, piedra angular y preciosa para un cimiento firme; el que confíe no andará desorientado»». Isaías 28:16, NVI
NUESTRO REDENTOR es la «Piedra probada». Se realizó el experimento, la gran prueba se llevó a cabo con éxito perfecto. En él se cumplió todo el propósito de Dios para salvar al mundo perdido. Nunca fundamento alguno se sometió a una prueba tan severa como esta «Piedra probada». El Señor Jehová sabía lo que podía soportar esta piedra angular. Los pecados de todo el mundo podían acumularse sobre ella. Los elegidos del Señor debían ser perdonados, las puertas del cielo debían abrirse para todo aquel que creyera; sus glorias indecibles debían ser entregadas a los vencedores.
Cristo es una «Piedra probada», fortalecida por la perversidad de los seres humanos. Tú, Salvador nuestro, tomaste la carga; tú diste paz y reposo; tú fuiste probado, probado por creyentes que llevaron sus dificultades a tu misericordia, sus tristezas a tu amor, sus heridas a tu poder sanador, su debilidad a tu fortaleza, su vacuidad a tu plenitud; y nunca, nunca ha sido chasqueada una sola alma, Jesús, mi Piedra probada, a ti iré momento a momento, en tu presencia soy ensalzada sobre todo dolor. «Clamaré a ti cuando mi corazón desmaye. Llévame a la roca que es más alta que yo» (Salmo 61:2).
Es nuestro privilegio disfrutar de la dulce comunión con Dios. Su sangre expiatoria es valiosa para el creyente, valiosa es su justicia que justifica. «Para ustedes, que creen, esa piedra es de mucho valor» (1 Ped. 2:7, DHH ).
Cuando medito en esta fuente de poder vivificador a la cual podemos acudir, lamento que tantos estén perdiendo el gozo que podrían tener si consideraran su verdad. Debemos ser hijos e hijas de Dios, que crezcan hasta convertirse en un santo templo del Señor. «Ya no son extraños ni extranjeros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular» (Efe. 2:19, 20, NVI). Este es nuestro privilegio.- The Review and Herald, 19 de marzo de 1895.
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Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Jacqueline Lora & Martha González.

