jueves , 10 septiembre 2026
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Notas de Ellen G. White 2023

NUESTRAS EXCUSAS: CONFRONTACIONES INCÓMODAS

Cuando  Jonás  conoció  el propósito  que  Dios  tenía  de perdonar a la  ciudad,  que, a pesar de su maldad había sido  inducida a arrepentirse en  saco  y ceniza,  debiera  haber  sido el primero en regocijarse  por  la asombrosa  gracia  de  Dios;  pero  en  vez  de  hacerlo  permitió  que  su mente  se  espaciase  en  la  posibilidad   de  que  se  le  considerase  falso profeta. Celoso de su reputación, perdió de vista  el valor infinitamente mayor  de las almas de aquella  miserable  ciudad.  Pero al notar la compasión  manifestada  por Dios  hacia los arrepentidos ninivitas  «Jonás  se apesadumbró en extremo,  y enojóse.»  Preguntó  al Señor:  «¿No  es esto lo  que yo decía estando  aún en mi tierra?  Por eso me precaví  huyendo a Tarsis: porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso,  tardo  a enojarte, y de grande  misericordia, y que te arrepientes del  mal.» Jonás 4:1, 2.

Una  vez  más cedió  a su  inclinación  a dudar, y  una vez  más  fue abrumado  por el desaliento. Perdiendo  de  vista  los intereses ajenos, y dominado  por el sentimiento de que era preferible morir antes que  ver sobrevivir la ciudad,  exclamó,  en su desconformidad: «Ahora  pues,  oh Jehová,   ruégote  que  me  mates; porque  mejor me  es  la  muerte  que  la vida»  (Profetas y reyes, p.  202, 203).

Esto  constituye  una  lección  para  los  mensajeros  que  Dios  envía hoy,  cuando   las  ciudades   de  las  naciones   necesitan   tan  ciertamente conocer  los atributos y propósitos  del  verdadero  Dios,  como los ninivitas de antaño.  Los embajadores de Cristo han de señalar  a los  hombres el mundo  más noble, que se ha perdido  mayormente  de vista.  Según  la enseñanza de las  Sagradas  Escrituras,  la  única  ciudad  que subsistirá  es aquella cuyo artífice y constructor es Dios.  Con el ojo de la  fe, el  hombre  puede  contemplar  el  umbral  del  cielo,  inundado  por  la gloria  del Dios viviente.  Mediante  sus siervos el  Señor Jesús invita a los  hombres a  luchar con  ambición  santificada  para  obtener  la  herencia  inmortal. Les insta  a hacerse tesoros junto al trono de Dios  (Profetas y reyes, pp. 204, 205).

En  la  dádiva  de  su  Hijo  para  nuestra  redención,   Dios  demostró cuánto  valor  atribuye  a  toda  alma  humana,  y  a  nadie  autoriza  para hablar  desdeñosamente  de  su  semejante.  Veremos  defectos  y  debilidades en los que nos rodean, pero Dios reclama cada alma como su propiedad,  por derecho de creación, y dos veces suya por haberla comprado con  la sangre preciosa  de Cristo.  Todos  fueron creados a su imagen, y debemos  tratar aun a los  más degradados  con  respeto y ternura. Dios nos hará responsables hasta de una sola palabra despectiva hacia un alma por la cual Cristo dio su vida…

El  que  vive  como vocero  de  Dios no debe  decir  palabras  que aun la Majestad de los cielos se negó a usar cuando contendía  con Satanás. Debemos  dejar a Dios la obra  de juzgar y condenar  (El discurso maestro de Jesucristo,  p. 52).

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Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2023.
4º. Trimestre 2023 «LA MISIÓN DE DIOS: MI MISIÓN»
Lección 5: «EXCUSAS PARA ELUDIR LA MISIÓN»
Colaboradores: Ana Hironymus & Esther Jiménez

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