«Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y trasquiló su cabeza, y cayendo en tierra adoró; y dijo: «Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo tornaré allá. El Señor dio, y el Señor quitó; sea el nombre del Señor bendito»». Job 1: 20, 21,JBS
LA ACTITUD que mostramos ante las dificultades puede hacer que se resuelvan o que se enreden aún más; es decir, muchas veces, la actitud determinará nuestro éxito o nuestro fracaso. La actitud puede ser poderosa para construir o para destruir, edificará o causará heridas, pues hay quienes encuentran una oportunidad en cada dificultad, y quienes ven una dificultad en cada oportunidad. La actitud no es un sentimiento ni depende de las circunstancias externas; consiste en elegir por uno mismo cuál será la perspectiva ante un nuevo día.
La actitud también es determinante para nuestra paz interior, nuestra salud y las relaciones interpersonales. La actitud positiva se cultiva; no nacemos con ella. Si alguien nos hace daño injustificadamente, nos ponemos a la defensiva, nos deprimimos y nos afecta a la autoestima. Pero lo más sano en estos casos es no prestar atención a lo dicho y sonreír como si nada hubiese sucedido.
Para cultivar una actitud positiva, es frndamental hacer una autoevaluación, y luego reconocer que el corazón humano es engañoso y permitirle a Dios que lo transforme. Job es un ejemplo a seguir, pues bendijo el nombre de Dios cuando perdió todo lo que tenía, incluyendo a sus hijos. ¿Cuál habría sido tu actitud frente a esta terrible situación? iQué hermosa la actitud de Job frente a todos los infortunios que le acontecieron! iQué paciencia! iQué humildad! iQué fe y confianza en el Señor!
Cuando creamos haberlo perdido todo, digamos: «Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones» (Salmo 46: 1). Si Dios es nuestro amparo, en los momentos difíciles debemos mantener la calma y la confianza en él; en lugar de desesperarnos, caigamos de rodillas como hizo Job, glorificando su nombre.
Job no le echó la culpa a Dios ni a nadie de su desgracia y, como no entendió lo que pasaba, dejó que Dios se encargara e hiciera lo que mejor le pareciera. Dejemos todo en manos del Todopoderoso cuando nos enfrentemos a una injusticia.
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Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2018
“Fuentes De Vida¨
Por: David Javier Pérez
