«Cada árbol se conoce por su fruto» (Lucas 6: 44).

Jesús dijo: «Cada árbol es conocido por su fruto». Pero él no estaba hablando solamente de árboles y frutos. Él quería enseñarnos que la gente puede saber cómo somos por lo que hacemos, así como a los árboles se los conoce por sus frutos. Imaginemos que eres un árbol. Yo podría decir qué clase de árbol eres mirando tu fruto. ¿Pero qué clase de fruto puede tener un niño?
Debo fijarme en lo que haces. Veamos. Tienes una sonrisa de felicidad. iEres un árbol feliz! Siempre escuchas con atención cuando hablo!. ¡Eres un árbol obediente!
Puedo decir la clase de persona que eres fijándome en tus acciones.
Querido Jesús, ayúdame a tener buenos frutos. Amén
Materiales: Crayones. Dibuje un árbol en tres o cuatro bolsas de papel pequeñas. Coloque un tipo de fruta diferente en cada bolsa (manzana, naranja, cerezas etcétera).
Actividad: Jugar a adivinar.
Tomado de: Lecturas devocionales para los más pequeños 2014
“¿Qué dice Jesús?”
Rosanne C. Tetz