NO TRATES A NADIE CON DUREZA

Muestra tu temor a Dios al no tratarlos con durezaLevítico 25:43, NTV.

Hoy nos encontramos con un texto sobre el trato  a los esclavos.  ¿Por qué Dios permitió a su pueblo tener esclavos? No lo sabemos, pero los esclavos hebreos eran tratados  de manera muy diferente  a los esclavos de las naciones circundantes: con dignidad y respeto. Tornaban parte de las festividades religiosas y descansaban los sábados.

Hoy día no existen esclavos en la mayor parte del mundo, o la esclavitud ha cambiado sustancialmente de forma respecto a los tiempos bíblicos, pero este principio  es aplicable a quien le corresponde ser empleador, supervisor, jefe de departamento o cualquier  otra condición  laboral en la cual tenga personal bajo su responsabilidad. El principio  es no tratarlos  con dureza; es decir, no tomes ventaja de tu condición para maltratar  a quienes te ven como un superior.

Cuando llegué a los Estados Unidos, primero trabajé como una simple obrera en compañías que fabricaban plásticos. Los supervisores, que tenían una mínima ventaja en el idioma, pero también un escaso nivel académico y fallas en las relaciones humanas, eran sumamente groseras en el trato hacia quienes debían supervisar. Fui víctima de malos tratos, gritos y órdenes mal dadas. El mensaje  era: «Te apresuras o te vas»; «No sirves para esto». Los miraba con misericordia, porque tenía la fe de que saldría de allí y surgiría profesionalmente de nuevo, mientras que muchas de mis compañeras  se jubilarían  en esos establecimientos. Con fe y perseverancia, poco a poco fui ingresando  en el ámbito cada vez más profesional. Me prometí que, si en el pasado había irrespetado a alguien que hubiera estado bajo mi tutela laboral, no ocurriría de nuevo. Dios me llevó a ser la supervisora de un programa para hispanos en que debía entrevistar y supervisar empleados. Para la gloria de Dios, mis muchachos (como los llamaba) incluso me pedían la bendición cuando salían de la oficina. «No hay lugar en la obra de Dios para un dirigente que cree tener la prerrogativa de dominar  a sus colaboradores y ser su dictador»  (1CBA, p. 877).                                 .

Ora por sabiduría para tratar  a cada individuo  como un hijo/una hija de Dios. Toma tu cargo con humildad, como quien está allí para servir y ser modelo, y no para dictar órdenes. Hazlo en el temor de Dios;  él ce recompensará. Evalúa hoy tu trato con tus semejantes.

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“HIJA MÍA, ¡NO TENGAS MIEDO!”
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Colaboradores: Gabriela Torres & Adriana Jiménez..

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