«Lo que de Dios se puede conocer, ellos lo conocen muv bien, porque él mismo se lo ha mostrado; pues lo invisible de Dios se puede llegar a conocer, si se reflexiona en lo que él ha hecho. En efecto, desde que el mundo fue creado, claramente se ha podido ver que él es Dios y que su poder nunca tendrá fin. Por eso los malvados no tienen disculpa». Romanos l: 19-20, DHH
NO VEO RAZÓN ALGUNA por la cual se deba exaltar y confiar en la opinión de los y de los personajes más influyentes. Los que están en relación con el infinito son únicos que usan apropiadamente su conocimiento o el talento que les ha sido confiado por el omnisciente Creador. En verdad, nadie puede destacarse en conocimiento e influencia a menos que esté conectado con el Dios de sabiduría y poder.
La evidencia real de un Dios viviente no la hallaremos precisamente en las teorías; sino en la convicción que Dios pone en nuestros corazones, iluminada y explicada por sus palabras. Es el poder viviente que se pone de manifiesto en sus obras creadas y percibidas por el ojo santificado. La preciosa fe inspirada por Dios da fortaleza y nobleza de carácter. Las facultades naturales son aguzadas por medio de la santificación que lleva a la obediencia. Todas las filosofías de naturaleza humana, en las que Dios no ha sido reconocido como el todo y en todo, han conducido a confusión y desorientación. La vida que se vive por la fe en el Hijo de Dios, consiste en una serie de procesos, que no siempre son fáciles de percibir y valorar, pero cuyos resultados se proyectan hacia el futuro, donde «veremos de manera indirecta y velada […l, pero entonces conoceré tal y como soy conocido» (1 Cor. 13: 12, NVI).
Las más profundos intelectos del mundo, cuando no están iluminados por la Palabra de Dios, se desorientan y se ofuscan mientras tratan de investigar los asuntos de la ciencia y la revelación. El Creador y sus obras están más allá de la comprensión finita, y los seres humanos concluyen que la Biblia no es una historia fidedigna porque no pueden explicar las obras y los caminos de Dios a partir de causas naturales. Muchos están tan determinados a excluir a Dios del ejercicio de su voluntad y poder soberanos en el orden establecido del universo, que degradan al ser humano, la más noble de sus criaturas. Las teorías y las especulaciones de la filosofía tratan de hacemos creer que el ser humano llegó a la existencia mediante un proceso lento, no simplemente de un estado salvaje, sino a partir de las formas simples de la vida animal. Destruyen la dignidad humana porque no quieren admitir el poder ni la gracia de Dios.
El Señor ha iluminado los intelectos humanos y ha derramado torrentes de luz sobre el mundo mediante descubrimientos de la técnica y la ciencia. Pero quienes los contemplan simplemente desde una perspectiva humana, llegarán con toda seguridad a conclusiones erróneas. Las espinas del error, del escepticismo y de la incredulidad se disimulan al ser cubiertas con los ropajes de la filosofía y de la ciencia. Es Satanás quien ha inventado esta ingeniosa manera de apartar a la gente del Dios verdadero, separándola de la verdad y de la religión, y así muchos «han honrado y adorado las cosas creadas por Dios y no a mismo, que las creó» (Rom. l: 25, DHH).— Manuscrito 4, 22 de mayo de 1899, «Dios en la naturaleza», adaptado.
#MatinalVespertino
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Devocional Vespertino Para 2019.
“Alza Tus Ojos”
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Lisseth Orduz & Michelle Ramírez
