Ahora pues, Jehová Dios, tú eres Dios, y tus palabras son verdad, y tú has prometido este bien a tu siervo (2 Samuel 7:28).
-¡Noooo, abuela! -gritó Ema cuando la mujer mayor empujó hacia abajo la parte posterior del sillón reclinable. Emma tomó con fuerza los apoyabrazos de la silla, sintiendo que se volcaba hacia atrás.
Ella sabía que su abuela no la tiraría a propósito, pero había visto sus delgados brazos y no estaba segura de la cantidad de peso que podían sostener.
-No voy a dejarte caer -Insistió la abuela, pero Emma saltó del sillón antes de que la abuela pudiera reclinarla aún más.
-Lo siento abuela -dijo Emma, tímidamente-. Sé que no lo hacías a propósito, pero… -su voz se apagó y ella sonrió, tratando de hacer que su abuela se sintiese mejor.
SI alguna vez participaste de una “caída de confianza” en la que te pones de pie por encima de un grupo de personas y te dejas caer hacia atrás en sus brazos, has experimentado un poco del sabor de la fe. No puedes ver detrás de ti, pero te dejas caer y confías en que tus amigos te atraparán.
Puede ser difícil. Por supuesto, es mucho más fácil cuando conoces a la gente que está detrás de ti. Cuando conoces su fuerza y estás seguro de su cuidado para contigo, no es tan mala la caída libre.
La fe y la confianza se construyen a través de las relaciones. Cuanto más llegas a conocer a Dios, más verás que él nunca te fallará. Sus brazos son fuertes. Su amor por ti es eterno.
¿Y AHORA?
Caer en los brazos de Dios es lo más liberador que puedes hacer. Piensa: ¿Cómo es que se puede tener más libertad dejando las cosas en manos de Dios?
SPLASH:
¿Hueles algo raro en ese hombre? Los investigadores han descubierto que el hecho de oler la hormona oxitocina hace que las personas sean más propensas a confiar en que los demás cuidarán de su dinero.
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Tomado de: Matinal para Adolescentes 2016
«Intensamente, Ejercita tu Cerebro»
Compilado por Penny Estes Wheeler.
