«Pero nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al SeñorJesucristo. Él transformará nuestro cuerpo mortal en un cuerpo glorioso semejante al suyo, por el poder con el cualpuede también sujetar a sí mismo todas las cosas». Filipenses 3: 20-21
PRONTO HABRÁ «UN CIELO NUEVO y una tierra nueva, donde reinará la justicia» (2 Ped. 3: 13, RVC). El Señor me ha mostrado que nuestras fuerzas físicas, mentales y morales, bajo la orientación del Espíritu, serán educadas para realizar la obra con toda pureza, sin que se introduzca ni una sola hebra de la ciencia satánica que eche a perder el diseño que Cristo nos ha proporcionado. Los talentos y las facultades que han sido fortalecidos en justicia serán empleados, fortalecidos y preparados para realizar las obras designadas por el Cielo.
El que en esta vida utilizó los dos talentos que le fueron confiados, demostrará en la vida futura que sus talentos no se enterraron (ver Mat. 25: 24- 30); sino que serán utilizados en un plan más abarcante y más noble en la vida futura. A cada cual se le asigna su propia tarea. Los que son «partícipes de la naturaleza divina, puesto que han huido de la corrupción que hay en el mundo por causa de los malos deseos» (2 Ped. 1:4, RVC), revelarán, en este tiempo de preparación para la existencia futura superior, una vida purificada. Aquí abajo comienzan a desarrollar un estilo de vida celestial y a manifestar la naturaleza divina en todo lo que dicen y hacen. No hay lugar para los farsantes en las cortes celestiales. Tampoco estarán allí los inicuos, los mentirosos, los adúlteros ni los inhumanos e insensibles. Esos nunca contemplarán el rostro de Dios.
Cuando Cristo venga tomará a los que purificaron sus almas por medio de la obediencia a la verdad. Algunos que ahora llevan una vida activa irán al sepulcro, y otros estarán vivos y serán transformados cuando Cristo venga. Esto mortal se revestirá de inmortalidad y estos cuerpos corruptibles, sujetos a la enfermedad, serán cambiados de mortales en inmortales ( I Cor. 15:53). Seremos dotados de una naturaleza más elevada. Los cuerpos de todos aquellos que se hayan purificado espiritualmente por medio de la obediencia a la verdad serán glorificados.
El cielo está lleno de la gloria de Dios. ¿Qué podría decir yo para despertar las sensibilidades espirituales casi paralizadas de muchos jóvenes y adultos, que les permita quebrar el hechizo del astuto engañador que les ha sobrevenido? Ojalá pudieran darse cuenta de cuán terribles pérdidas sufrirán por no emplear todas las facultades mentales y espirituales, fortaleciéndolas para cumplir los mandamientos de Dios mediante el uso sincero de todos los dones que pueden ser obtenidos en una vida de santificación, a fin de que puedan estar preparados para llegar a ser miembros de la familia real, perfeccionando sus caracteres cristianos para el uso más noble que se les dará arriba. — Manuscrito 36, 24 de marzo de 1906, «Una solemne advertencia».
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Devocional Vespertino Para 2019.
“Alza Tus Ojos”
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Lisseth Orduz & Michelle Ramírez
