Pidan, y se les dará, busquen, y encontrarán, llamen, y se les abrirá. Mateo 7:7, NVI.
Luego de mi devoción personal matutina me siento renovado y seguro de que Dios estará conmigo en mi trabajo. Una mañana, llenos de esta seguridad, un amigo y yo comenzamos a golpear puertas. Llegamos al portón de una casa y una mujer nos llamó desde adentro: “Pasen, hermanos. La puerta está abierta» Le pregunté a mi colega si conocía a la mujer, y él me respondió: «No. Pensé que te conocía a ti». Una vez mas escuchamos la voz: «Por favor, pasen». Cuando llegamos a la puerta de la casa, nos estaba esperando con un refrescante jugo de frutas.
Una una vez que estuvimos sentados en su sala, me preguntó: “¿Dónde están los libros?» Sorprendido saqué Patriarcas y profetas de mi mochila. Llena de gozo, dijo: «¡Sí, este!» Luego le mostré Profetas y reyes, Los hechos de los apóstoles, y El conflicto de los siglos. Hice una corta pausa, y ella dijo: «¡Falta uno más!» Así que saqué El Deseado de todas las gentes y ella exclamó: «¡Así es! ¡Lo recuerdo!» ¿Ha visto este libro antes? —le pregunté.
Entonces ella nos contó que la noche anterior, luego de estudiar la Biblia, había orado fervientemente: “Señor, no entiendo nada. ¡Ayúdame por favor! Dame la sabiduría para entender las verdades bíblicas». Se fue a dormir y el Señor le habló en sueños, y le dijo: «Mañana uno de mis siervos ira a tu casa, y lo conocerás en persona”. La mujer agregó: “Dios me dijo cómo estarías vestido, y me mostró los libros. Es por esto que cuando llegaron a mi portón esta mañana, no dudé ni por un momento que eran las personas de las que Dios me había hablado en la noche».
La mujer compró la colección de libros que le mostramos, y pagó en efectivo. No había ninguna duda en su mente de que nuestra visita era la respuesta a su oración y a su sueño. Nosotros tampoco teníamos dudas. Esta visita ilustra el significado del versículo de hoy: “Pedid, y se os dará buscad y hallaréis, llamad, y se os abrirá”. En este caso, ni siquiera tuvimos que llamar a la puerta. Luego de esta experiencia, vivo con la seguridad de aquellos ángeles siempre acompañan a los colportores consagrados.
Abimael C. Zacarías López, México
Tomado de: Meditaciones Matinales para Colportores 2015
Encuentros con la gracia de Dios
