No dirás contra tu prójimo falso testimonio (Éxodo 20: 16).
Falso testimonio es lo mismo que mentir. ¿Dónde aprendió el ser humano a mentir? Bueno, en cierta ocasión Jesús dijo: Vosotros sois de vuestro padre el diablo […]. Cuando habla mentira, de suyo habla, pues es mentiroso y padre de mentira (Juan 8: 44). En el jardín del Edén, Satanás engañó a Eva y la sedujo dándole falso testimonio acerca de Dios. Eva cayó en su trampa dejando este mundo con consecuencias fatales hasta que Dios mismo arregle nuevamente el ideal de la vida en el Edén.
A través de la historia bíblica, hombres como Abraham, Isaac, Jacob, David y muchos otros cayeron o fueron víctimas de la mentira o del falso testimonio. Algunas familias bíblicas vivieron momentos críticos por causa de la mentira. Jacob fue un personaje que engañó y fue engañado; su mentira lo hizo vivir lejos de sus padres con un odio encarnizado de parte de su hermano Esaú, y en su exilio fue engañado varias veces por su suegro Labán y luego por sus hijos. Su vida fue muy difícil al estar llena de sufrimientos a causa de la mentira.
Una de las tareas más importantes de Jesús cuando vino a esta tierra fue vindicar el nombre de su Padre del falso testimonio difundido por Satanás en todo el universo. Acusó a Dios de ser un tirano, exigiendo adoración solo para él y proclamó que con él todo sería diferente y mejor. El Señor dejó que sus actos se exhibieran durante más de cuatro mil años, dejando en claro que lo que Satanás desea es el sufrimiento y la muerte de la humanidad. Jesús desenmascaró a Satanás en la cruz del Calvario, dejando con su muerte la clara evidencia de que su carácter es el amor y que su deseo es la salvación eterna del ser humano.
Las mentiras son el pan de cada día en las familias de la tierra; hombres y mujeres han llevado hasta el extremo esta práctica con su particular cosecha de dolor. Las mentiras van desde aquellas insignificantes llamadas mentiras blancas hasta el falso testimonio que destruye la vida de una persona o un pueblo. Mentir es un producto del maligno; es parte de su gobierno, mientras que la honestidad y la transparencia son un producto divino, un regalo del Espíritu Santo.
Tú y yo estamos en condiciones de recibir ese regalo si así lo deseamos. Podemos dejar de mentir con la ayuda de Dios, y el Espíritu Santo pondrá el deseo de ser honestos en nuestros corazones. Cuando como hijo te acercas a Dios por ayuda, él está más que dispuesto a cambiar tu naturaleza de mentira y a darte un corazón gobernado por su Santo Espíritu para vivir de manera transparente ante él.
¿Quieres pedir esa ayuda? Recuerda que todo es por su gracia.
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Tomado de la: Lectura Devocional para Adultos 2026
«POR SU GRACIA»
Por: Isaías Espinoza
Colaboradores: Nesthor Caraballo y Esther Peláez
