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Lynn colocó el examen de Ciencias sobre el escritorio del profesor y anunció:
—Ya he terminado.
El profesor Rodríguez lo recogió y lo revisó.
—Tu última respuesta es incorrecta —le dio—. ¿Te gustaría intentarlo
nuevamente
Sacudiendo su cabeza de lado a lado, meciendo su cabello castaño. Lynn se
retiró hacia el patio unos minutos antes. Los otros compañeros de octavo grado
no terminaron tan rápidamente; a ellos también se les dio una segunda, tercera
y aun una cuarta oportunidad, regresando a sus pupitres a repensar su trabajo.
Al díia siguiente, cuando el examen les fue devuelto ya corregido, Lynn descu-
brió que su nota fue la más baja.
-¡No es justo! —decía a todos los que vela—. Todos los demás corrigieron sus
evaluaciones varias veces yo no lo hice.
—¿Qué fue lo que elegiste hacer? —le preguntó su madre, recordando a Lynn
su decisión anterior-. Hemos hablado de esto antes. Todas las elecciones que
tomamos tienen sus consecuencias.
Lynn se quedó mirando a su mamá. Ella había oído todo esto antes, pero esta
era la primera vez que se sentía tan mal por elegir el camino más fácil.
Al día siguiente, mientras trabajaba en una tarea en la clase de Ciencias, Lynn
se encontró bloqueada en un par de preguntas. Ella quería saltearse esa sección,
pero en ese momento recordó lo que había pasado la última vez que había to—
mado esa decisión. Levantando su mano, pidió ayuda.
SPLASH
Tu cerebro es asombroso. Es tan único como tu huella
digital. Utiliza una cuarta parte de la energía que pro-
viene de la ingesta diaria de alimentos, y pesa cerca de
novecientos gramos.
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#RadioJovenAdventista
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