sábado , 2 mayo 2026
Inicio Matinal Para Damas 2016 No existe libertad condicional
Matinal Para Damas 2016

No existe libertad condicional

[soundcloud id=’244525915′ autoPlay=’true’ color=’#ff7ad9′]

«Amen a sus enemigos, hagan bien a quienes los odian» (Luc. 6:27)

Un hombre que había sido prisionero de un campo de concentración nazi fue a visitar a un amigo que había compartido con él tan penosa experiencia. «¿Has olvidado ya a los nazis?», le preguntó. «Sí», respondió su amigo. «Yo sigo odiándolos con toda mi alma». Con lástima, el amigo le dijo: «Entonces, aún siguen teniéndote prisionero».

A veces, los muros que nos aprisionan están en nuestra mente. Sí, han existido razones reales para levantarlos, pero el problema es que esos muros nos van llevando a perder la libertad, y nos hacen prisioneros del resentimiento. Por causa de un trato inapropiado que hemos recibido de una amiga, le ponemos una barreta creyendo que la merece, pero nos limita tanto a nosotras como a ella; por las palabras hirientes de una hermana de iglesia le colgamos la etiqueta de «enemiga», y no nos damos cuenta de que nuestros enemigos no son quienes nos tratan mal, nos rechazan o nos odian, sino el odio y el rechazo en sí mismos.

El amor cristiano no es cuestión de sentimientos, opiniones, ni de «caer bien o mal». Si fuera así, Jesús no podría habernos dicho: «Amen a sus enemigos, hagan bien a quienes los odian» (Luc. 6:27), porque él no pide imposibles. El verdadero amor se basa en decisiones racionales: yo decido amar, así como Dios me ama sin sentimentalismos ni condiciones, a pesar de que no soy perfecta: «Dios prueba que nos ama, en que, cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros» (Rom. 5:8). Esa clase de amor incondicional, de libertad suprema, solo puede producirla en nosotros el Espíritu Santo.

Tal vez somos prisioneras del resentimiento, el prejuicio o el rechazo, y deseamos ser libres de esas cadenas mentales. Entonces decidamos seguir los pasos del Maestro y dar amor a quien se encuentre en nuestro camino, sea que nos haya tratado bien o mal, que lo merezca o no (según mi opinión). Dios honrará esa decisión dándonos poder para llevarla a la práctica. Entonces saldremos de nuestra prisión, no en libertad condicional (porque el amor de Dios no tiene condiciones), sino libres para toda la vida, esta y la eterna.

“No permitiré que nadie me arrastre tan bajo que llegue a odiarlo” –  Booker T. Washington

Tomado de: Lecturas devocional es para Damas 2016
“Ante todo ser cristiana”
Por: Mónica Díaz

Matinales relacionados

Mi parte es confiar

«»Reprime tu llanto, las lágrimas de tus ojos, pues tus obras tendrán...

Dios dijo «No»

«De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su...

EL CIELO EN EL ALMA

[soundcloud id=’300155079′] «Por lo tanto, pongan toda su atención en el reino...

EL ARTE DE VIVIR

[soundcloud id=’300148942′] «Todo lo que hagan o digan, háganlo en el nombre...

Copyright 2026