«Yo soy el Señor, el Dios de todo ser viviente. Nada hay imposible para mí» (Jen 32: 27).
Estrella no podía dejar de llorar, pues eran demasiadas y demasiado difíciles las situaciones que la agobiaban: necesitaba un gran milagro para su abuelita; otro aún más grande para unos amigos cubanos; y a ella le urgía mudarse de casa. En su angustia mental, clamaba y le pedía a Diost
—iSeñor, por favor, dame un abrazo! Por favor, Señor, en medio de
esta crisis necesito tu abrazo.
Y el Señor le envió un abrazo de inmediato por medio de una querida amiga, Esta amiga, que ignoraba por completo todos los problemas que tenía Estrella, le envió por mensaje de texto el versículo de Jeremías 32: 27: «Yo soy el Señor, el Dios de todo ser viviente. Nada hay imposible para mí». Qué increíble recordatorio de Io que ella, en lo más hondo de su dolor, apenas podía vislumbrar; nada es imposible para Dios. Puede parecérnoslo a nosotras a veces, pero a él, nunca.
¿Tal vez tú, en el día de hoy, necesitas recordar esta verdad? ¿Tal vez las situaciones que te rodean son tan complicadas que no ves una posible salida y necesitas que Dios te confirme su poder sobre tu vida? Si es así, querida amiga, el Señor te está enviando su abrazo ahora mismo. Te dice: «Hija mía, confía en mí»,
Recuerda, por ejemplo, las palabras que le dirigió a Sara: «¿Hay acaso algo tan difícil que el Señor no pueda hacerlo? El año próximo volveré a visitarte, y para entonces Sara tendrá un hijo» (Gén. 18:14). ¿Sara? ¿Tener un hijo? Pero cómo, si era ya «muy anciana» (Gén. 18: 11)? Pues no sabemos el cómo, pero Dios sí Io sabe. Y un año después, aquella mujer que no podía tener hijos, tenía entre sus brazos a su pequeño y precioso bebé,
Leemos en el Comentario bíblico adventista, tomo 1, página 340: «Donde fallan la sabiduría y la fuerza humanas y donde la naturaleza, debilitada, no tiene capacidad para actuar, allí Dios todavía tiene amplias posibilidades y hace que las cosas sucedan de acuerdo con los consejos de su propia voluntad divina. En realidad, con frecuencia permite que las circunstancias lleguen a una dificultad insuperable de modo que resalte la impotencia humana en marcado contraste con la omnipotencia divina», Por eso, confía; no hay nada imposible para Dios.
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Tomado de: Lecturas Devocionales para Damas 2020
“Un día a la vez”
Por: Patricia Muñoz Bertozzi
Colaboradores: Rosita Almazo & Paty Solares
