viernes , 30 octubre 2026
Matinal Para Jóvenes 2020

¿NACIMOS PARA MORIR?

LA INTEGRIDAD

«Con el malvado muere su esperanza; muere la expectación de los malvados» (Proverbios 11: 7).

Nacimos para morir!». Varias veces escuché esta declaración en los labios de algunos amigos del bachillerato. Ellos argumentaban que había que divertirse sin pensar mucho en las consecuencias. Total, algún día morirían. Supuestamente, esa era la ley de la vida. De modo que casi cada fin de semana los veías en fiestas y reuniones donde abundaban las bebidas alcohólicas, el tabaco y los excesos. Sin embargo, un lunes por la mañana el Colegio de Ciencias y Humanidades donde estudiaba amaneció con una profunda tristeza. Tres compañeros habían muerto el día anterior en un aparatoso accidente automovilístico. De pronto, los estudiantes se dieron cuenta de la fragilidad de la vida humana y de lo rápido que puede llegar a esfumarse. Entonces, un buen número de interrogantes se expresaron ante esta terrible situación: «¿A dónde han ido? ¿podemos comunicarnos con ellos? ¿Qué hay más allá de la muerte?». En aquella ocasión, aproveché para compartir la esperanza cristiana con algunos de ellos. Pero también había declaraciones que reflejaban una profunda desesperanza, propia de la incredulidad: «Se han ido. No volverán. Ya no hay nada que hacer».

La selección natural (la supervivencia del más fuerte) afirma que nacemos para morir y que tenemos que aprender a sobrevivir en este mundo a costa de lo que sea. Muchos jóvenes se conducen por tales directrices. Así es como organizan sus vidas sin ningún tipo de expectativas espirituales, reduciendo su panorama a las realidades terrenales y entregándose a las diversiones y alegrías que este mundo les ofrece. Pero eso es algo sumamente frustrante. ¿Por qué? Porque nadie que viva una vida egoísta alcanzará la felicidad y la satisfacción personal. Por eso dice la Biblia que «hay más bendición en dar que en recibir» (Hechos 20: 35).

Dios no nos trajo a este mundo para destinarnos a morir eternamente. Jesús vino a esta tierra para que pudiéramos acceder a la vida eterna: «Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia» (Juan IO: 10). iNo nacimos para morir! Incluso, ni siquiera estamos aferrados a esta vida terrenal porque sabemos que el Señor nos ha preparado algo mejor en las mansiones celestiales. De ahí que el apóstol Pablo afirmara: «Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia» (Filipenses 1: 21).

Vivir es un don de Dios. Él desea que estemos junto a él a lo largo de la eternidad. Ha preparado todo para que esto sea una realidad. Ni siquiera la muerte podrá arrancarnos de su lado. Confía en su Palabra.

#MatinaldeJóvenes
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias

Tomado de: Lecturas Devocionales para Jóvenes 2020
«Una Nueva Versión de Ti»
Por: Alejandro Medina Villarreal
Colaboradores: Israel Esparza & Ulice Rodriguez

Matinales relacionados

CUANDO LA ORACIÓN NO TIENE VALOR

«El que no presta oído a la ley, hasta su oración resulta...

ÚNICO EN SU ESPECIE

«Mientras establecía los límites del mar para que las aguas no traspasaran...

NADA SUSTITUYE AL ESTUDIO DE LA BIBLIA

«Hijo mío, presta atención a mis palabras; inclina tu oído para escuchar...

ADORACIÓN ENVIDIOSA

«La ira es cruel, y el furor es impetuoso, pero ante la...