viernes , 17 abril 2026
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Devocion Familiar

Nacidos para vivir

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«Todo lo hizo hermoso en su tiempo, y ha puesto eternidad en el corazón del hombre, sin que este alcance a comprender la obra hecha por Dios desde el principio hasta el fin». Eclesiastés 3: 1 1

¡SEÑOR, QUIERO VIVIR! ¡Por favor, déjame vivir! La voz de Adolfo, quebrada por el dolor, penetraba, como cuchillo afilado, en el alma de ias personas que lo amaban; nada podían hacer para ayudarlo. Hay ocasiones en que, literalmente, te sientes inútil, incapaz de hacer algo para aliviar el sufrimiento ajeno. De repente, el dolor de tu hermano pasa a ser el tuyo, pero eso no lo alivia. Entonces, te desesperas, buscas explicaciones por todos lados, y tu única respuesta es el silencio.
El versículo de hoy manifiesta que Dios lo hizo todo hermoso «en su tiempo». En otra parte, el sabio Salomón afirma que hay tiempo para todo: para vivir y hasta para morir. ¿Puede ser hermoso el tiempo de morir? ¿Para quién?
El lamento triste y el clamor desesperado de Adolfo tenían sentido: Dios ha «puesto eternidad» en el corazón de los seres humanos. No fuimos creados para morir, sino para vivir.
Adolfo era un joven de apenas veinte años, con deseos de vivir; el anhelo de eternidad estaba en su corazón. Pero, desdichadamente, vivimos en un mundo de tristeza, enfermedad y muerte. Y Salomón declara que «el hombre no alcanza a entender la obra que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin».
En el corazón de Adolfo y de sus amados, se libraba una lucha terrible entre el «deseo de eternidad» y el «entendimiento de la obra de Dios». Naturalmente, la muerte no es obra de Dios; pero siendo que él es Dios, cualquier cosa que suceda es porque él lo permite. Y ¿por qué Dios permite la muerte de un joven de veinte años? En esta vida no alcanzaremos a entender ese misterio. Pero tenemos la promesa de que hasta el suspiro final puede ser hermoso para quienes confían en el maravilloso amor de Dios.
Adolfo falleció consurnido por el sida. Su muerte hizo reflexionar a muchos jóvenes. ¿Quién sabe? Quizás el dolor por el que Adolfo y sus queridos pasaron ¿no sería el instrumento que Dios usara para rescatar a tantos otros jóvenes que jugaban peligrosamente con la vida?
Por eso hoy, aunque estés rodeado de circunstancias difíciles de entender desde el punto de vista humano, confía en el Señor. Y recuerda: «Todo lo hizo hermoso en su tiempo, y ha puesto eternidad en el corazón del hombre, sin que este alcance a comprender la obra hecha por Dios desde el principio hasta el fin».

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Matinal Para Toda La Familia 2017.
“Plenitud En Cristo”
Por: Alejandro Bullón

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