domingo , 31 mayo 2026
Matinal de Jóvenes 2026

NACIDO PARA LUCHAR

 

«Jacob respondió: «No te dejaré, si no me bendices»». Génesis 32:26

La vida de Jacob estuvo marcada por luchas. Desde el vientre de su madre, el niño ya peleaba con su hermano gemelo, lo que provocaba terribles náuseas a Rebeca. En la «ecografía.» divina, llegó la revelación profética: *Los hijos que llevas en tu vientre llegarán a ser dos naciones Una nación será más fuerte quela otra; y tu hijo mayor servirá a tu hijo menor 25: 23, NTV).

Y así fue. Después del nacimiento de Esaú, el, primogénito pelirrojo y peludo, nació Jacob, sin vello y sin paciencia, aferrado al talón de su hermano. Opuestos en Varios sentidos, estos niños crecieron acostumbrados a jugar y pelear. Para empeorarla situación, los padres tenían sus preferencias; mientras Isaac amaba más a Esaú por, la comida que cazaba Rebeca se apegó más al tranquilo Jacob.

Un día, Jacob le hizo honor al significado, de su nombre. Engañó a su padre y a su hermano. Con pelos de cabra pegados al cuerpo, y usando las vestiduras de la hipocresía; Jacob usurpó el derecho de primogenitura que le correspondía a Esaú. El engaño le salió caro nunca más vería el rostro de su madre y, en algún momento, tendría que enfrentarse al vengativo rostro de Esaú.

Tiempo después, ya casado y con, hijos, Jacob recibió la noticia de que Esaú venía a su encuentro acompañado por un ejército. Parecía ser la batalla final. Aquella noche, Jacob no durmió. Después de cruzar con su familia por el Valle del río Uaboc, permaneció allí, solo. De nepente, apareció un Hombre que luchó con él hasta el amanecer(Gén. 32: 24). Era el mismo Jesús que, en forma humana, había descendido para luchar con Jacob.

En la Biblia, no encontramos a Dios luchando corporalmente con las personas„ pero con Jacob lo hizo, porque en ese momento era el, único lenguaje que el patriarca entenderías en esa lucha desproporcionada, el Todopoderoso simuló debilidad permitió que Jacob, prevaleciera hasta el amanecer. La lucha duró hasta que, en un acto de misericordia, Dios tocó su cadera y su alma, lo que le dejó marcas permanentes: Después de reconocer al oponente divino, Jacob le suplicó una bendición, la recibió al escuchar el susurro de un nuevo nombre:, Israel.

Al día siguiente, en lugar de la venganza de Esaú, Jacob vio en su hermano el rostro del perdón. Eso es lo que sucede cuando «luchamos» con Dios. Él deshace nuestras batallas y nos hace vencedores.

Tomado de: Lecturas Devocionales para Jóvenes 2026
«DIFERENTE»
POR: MILTON ANDRADE
Colaboradores: Isaí Cedano y Karla González

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www.meditacionesdiarias.com

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