jueves , 10 septiembre 2026
Notas de Ellen G. White 2023

NABUCODONOSOR

Dios quiere que todos los  hombres se salven, porque se ha hecho una amplia  provisión  para pagar el  rescate del  hombre,  mediante  su Hijo  unigénito.  Aquellos  que  perezcan,  perecerán  porque  rehusarán ser adoptados  como  hijos  de Dios a través de Jesucristo.  El  orgullo del  hombre  le  impide que acepte  la  provisión  para la  salvación.  Pero el  mérito  humano  no bastará para admitir un hombre  a la  presencia de Dios.  Lo que  hace aceptable  a un hombre delante  de Dios, es la gracia impartida de Cristo, a través de la fe en su nombre. No se puede colocar ninguna confianza en las obras, ni en los felices  vuelos de los sentimientos, como evidencia de que los hombres han sido elegidos por Dios, porque los elegidos lo son a través de Cristo.

Jesús dice:  «Y al que a mí viene,  no le echo fuera». Juan 6:37. Cuando el  pecador arrepentido acude a Cristo, consciente de su culpa y de su indignidad, comprendiendo que merece el castigo, pero confiando en la misericordia  y el amor de Cristo, él no lo echará afuera (Nuestra elevada vocación, p. 80).

El  deseo  de glorificar a Dios fue el  más poderoso  de todos  los motivos en la vida de Daniel. Comprendía  que cuando estaba en la presencia de hombres  influyentes, una 180 falla en reconocer a Dios como el origen de su sabiduría lo hubiera convertido  en un mayordomo infiel. Y su constante reconocimiento del  Dios del cielo delante de reyes, príncipes  y estadistas,  no disminuyó  su influencia  en lo  más mínimo.  El rey Nabucodonosor, delante de quien Daniel honró con tanta frecuencia el nombre de  Dios, finalmente se convirtió  plenamente, y aprendió a engrandecer  y glorificar «al  Rey del  cielo».

El  rey que ocupaba el trono de Babilonia se convirtió en un testigo de Dios que dio un testimonio cálido  y elocuente,  que brotaba de un corazón  agradecido  que estaba  participando  de  la  misericordia  y la gracia,  de  la justicia  y la  paz,  de  la  naturaleza divina  (Comentarios  de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista  del séptimo día, t. 4, pp. 1191,  1192).

Mientras se trabaje por  los  ricos  se presentarán  muchos  motivos de desaliento, se tropezarán con  muchas  revelaciones angustiosas. Pero todo  es  posible  con  Dios.  Él puede  y quiere  obrar  mediante  agentes humanos   e  influirá en el  espíritu  de quienes  dedican   su vida  a ganar dinero.

Veránse   realizar  milagros  de  conversiones  verdaderas, milagros que  hoy  no  se advierten.  Los  hombres  más  eminentes de  la  tierra  no son  inaccesibles para el poder  del Dios que obra  maravillas. Si  los que colaboran con él cumplen  su deber valiente y fielmente,  Dios convertirá a personas que desempeñan puestos  de responsabilidad, a hombres  de inteligencia e influencia. Mediante el poder del Espíritu  Santo, muchos serán  inducidos a aceptar  los principios divinos  (El ministerio de curación, pp. 165, 166).

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Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2023.
4º. Trimestre 2023 «LA MISIÓN DE DIOS: MI MISIÓN»
Lección 9: «MISIÓN EN FAVOR DE LOS LEPROSOS»
Colaboradores: Ana Hironymus & Esther Jiménez

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