Lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzara lo fuerte. I Corintios 1:27.
Debora
Veinte años! Veinte años es mucho tiempo. Ese fue el lapso que el pueblo de Israel estuvo bajo la opresión y el maltrato de la gente que habitaba Canaán, con Jabín como su rey, y Sísara como el capitán de su ejército (ver Jueces 4:1-3).
Para el pueblo hebreo eso no era vida, apenas supervivencia. En las calles no había niños jugando ni adultos conversando. La gente no se reunía a confraternizar, no se labraba la tierra ni se congregaban por ningún motivo. El miedo se paseaba por los vecindarios y por el corazón de los israelitas. La mención del nombre de Sísara dejaba a la gente sin aliento y con un nudo en la garganta, pues era un opresor sanguinario.
Pero donde hay una persona dispuesta a encomendarse al Todopoderoso y obedecerle, no hay ejército enemigo que pueda prevalecer. En Israel, esa persona existía: se llamaba Débora. Por medio de ella, Dios proveyó esperanza para su pueblo temeroso. Una mujer valiente, decidida y esforzada, que no se amedrentaba ante las circunstancias porque sabía en quién depositaba su confianza. Débora sería el recurso de Dios para humillar el poderío del ejército cananeo en apenas unas horas.
¿Has sentido alguna vez que apenas sobrevives? ¿Será que las cargas que te impone el diario vivir te están aplastando? ¿Te paraliza el miedo? El Señor te puede dar energías, físicas y espirituales, para realizar hazañas de fe. Sí, contigo el Señor puede prevalecer sobre todos tus adversarios, ya sean problemas financieros o conyugales, enfermedades, tibieza espiritual o apostasía, todos pueden ser derrotados.
No importa tu posición social o si tienes o no tienes un título universitario o una cuenta bancaria abultada; importa tu actitud. No dejes que nada ni nadie te intimide. Débora no permitió que la sociedad la menospreciara por el hecho de ser mujer; no lo permitas tú tampoco.
Tú puedes ser esa Débora que Dios necesita en tu familia o en tu iglesia. Entrégate en las manos del Todopoderoso, escúchalo, obedécelo. Él te capacitará, te ayudará, te sostendrá, y abrirá camino delante de tus pies. La vida puede desafiarte, pero el Señor tiene el poder, y tú eres su Débora. Avanza, y vence. —AlbaJackeline Reyes Domaschensky de Rodríguez
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Tomado de: Lecturas Devocionales para Damas 2019
“Hijas del Rey”
Por: Diana de Aguirre
Colaboradores: Norma Salinas & Paty Solares
