jueves , 17 septiembre 2026
Matinal Para Damas 2019

MUJER SEDIENTA

LA SAMARITANA

Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla. Juan 4:15.

Los judíos y los samaritanos se despreciaban; nunca uno de ellos pediría un favor al otro, aun en gran necesidad. Y nunca un hombre se dirigiría a una mujer, si esta no hubiera hablado primero. Estaba fuera de las costumbres que Jesús le pidiera a la samaritana agua para beber. El diálogo que siguió, cambió la vida de esta

¡Cuán agradecidos debiéramos estar porque Cristo tomó la naturaleza humana sobre sí mismo! Y aunque lo hizo, continuó siendo divino. Todos los atributos del Padre estaban en Cristo. Su divinidad estaba vestida de humanidad. Era el Creador del cielo y la tierra. Y sin embargo, mientras vivió sobre la tierra se cansaba, como les sucede a los hombres, y buscaba descanso de las continuas presiones de su labor. El que había hecho el océano y tenía control sobre las profundidades de las aguas; el que había abierto los manantiales y las vertientes de la tierra, tenía la necesidad de descansar junto al pozo de Jacob, y pedir agua para beber a una desconocida mujer samaritana.

Cuando ella cuestionó el hecho de que como siendo judío le estaba pidiendo agua a ella, que era samaritana, la respuesta de Cristo reveló a la mujer su naturaleza divina: “Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: dame de beber; tú le pedirías y él te daría agua viva”. Y cuando la mujer se mostró sorprendida por la declaración, Jesús agregó: “Cualquiera que beba de esta agua, volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Juan 4:10-14).

La mujer lo miró sorprendida. Había tenido éxito en despertar su interés e inspirarle respeto. Ella percibió que Cristo no estaba aludiendo al agua del pozo de Jacob, puesto que ella había bebido de la misma, y había experimentado nuevamente sed. Con una fe notable, la mujer le pidió que le diera del agua de la que él hablaba a fin de no tener más sed, ni necesitar venir a sacar agua del pozo. –Elena G. de White, HD, 61, 62.

#MatinalDeDamas
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias

Tomado de: Lecturas Devocionales para Damas 2019
“Hijas del Rey”
Por: Diana de Aguirre
Colaboradores: Norma Salinas & Paty Solares

Matinales relacionados

¿POR QUÉ TE PREOCUPAS?

  «¿Y por qué se preocupan ustedes por la ropa? Fíjense cómo...

UN LÁPIZ EN LA MANO DE DIOS

Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la...

UNA ESPOSA Y CONSEJERA MUY MALA

Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones....

HIJAS DE VUESTRO PADRE QUE ESTÁ EN LOS CIELOS

Pero a vosotros los que oís, os digo: «Amad a vuestros enemigos,...