«Qué grande es la bondad que has reservado para los que te temen. La derramas en abundancia sobre los que acuden a ti en busca de protección, y los bendices ante la mirada del mundo». Salmo 31:19, NTV
CUANTO MÁS SE AFERRE nuestra fe de Cristo con una perfecta confianza tanta más paz disfrutaremos. La fe aumenta ejercitándola. La regla de Dios es: Un día a la vez. Cada día, hagamos el trabajo diario como si tuviéramos conciencia de que estamos obrando ante la vista de los ángeles, querubines y serafines, Dios y Cristo. «Hemos llegado a ser un espectáculo para todo el universo, tanto para los ángeles como para los hombres» (1 Cor. 4: 9, NVI). «El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy» (Mateo 6: 11). «Y como tus días serán tus fuerzas» (Deut. 33: 25). «Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe» (Hebreos 12: 2). Al vivir así, el Espíritu ayuda nuestra memoria, santifica cada facultad y nos recuerda nuestra dependencia constante del cuidado de nuestro Padre celestial, […] un amor incesante.
Este es el espíritu de niños que Jesús dijo que sus discípulos deben tener para entrar en el reino de los cielos, es decir, confiar como niños pequeños en Dios, su Padre celestial. De esta forma, se disciernen las tentaciones de Satanás y se resisten más fácilmente, porque en el corazón hay una tendencia constante a acercarse a Dios. El sentimiento de autosuficiencia que causa la ruina de tantas personas, no tiene un ambiente adecuado para proliferar.
«Busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas» (Mat. 6: 33, RVC). Esta es una preciosa promesa formulada por Uno que cumple cada palabra que pronuncia. ¿Por qué entonces tememos, desconfiamos y no creemos? […] Nuestro tiempo pertenece al Señor. Nuestros talentos son del Señor. Entonces, ¿cómo puede alguien sentirse independiente, no sujeto al Espíritu de Dios, independiente de la voluntad de Dios, independiente de los arreglos y los planes de Dios? En nuestra supuesta independencia somos esclavos de un poder que está en rebelión contra Dios.
«¿Quién entre ustedes teme al Señor? […] Que confíe en el nombre del Señor y dependa de su Dios» (Isa. 50: 10, NVI). […] No hay seguridad cuando seguimos las intenciones de nuestro propio corazón. No podernos ser independientes. Nuestra única seguridad es depender de Dios nuestro Redentor.— Manuscrito 56, 1893.
www.meditacionesdiarias.com
www.faceboock.com/meditacionesdiariass
https://play.google.com/store/apps/details?id=com.meditacionesdiarias.mobile
Devocional Vespertino Para 2023.
«A FIN DE CONOCERLE»
Por: ELENA G. DE WHITE
Colaboradores: Ruben D. Salazar & Miguel Miguel
