jueves , 10 septiembre 2026
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Notas de Ellen G. White 2023

MOTIVACIÓN Y PREPARACIÓN PARA LA MISIÓN

Jesús desea que los  que trabajan en su servicio  no estén ansiosos por recibir recompensas, ni que sientan que deben recibir una compensación por todo lo que hacen. El Señor quiere que nuestras mentes se encaucen por un conducto diferente,  porque él no ve en la forma como el hombre  ve.  Él no juzga por las apariencias, sino  que estima a un hombre por la sinceridad de su corazón…

Pablo contempló constantemente la corona de vida que se le daría, y no solo  a él sino también  a todos  los  que aman  su venida.  Fue  la victoria ganada  mediante  la  fe en Jesucristo  la que hizo la corona tan deseable.  Él  siempre exaltó a Jesús.  Está fuera de lugar toda jactancia de nuestra  parte acerca de los  talentos  o la  victoria.  «No se alabe  el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el  valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas.  Mas alábese en esto el  que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia  en la  tierra;  porque estas cosas quiero,  dice Jehová». Jeremías 9:23, 24 (Consejos sobre la mayordomía  cristiana, pp.  353, 354).

El  Señor desea que confiemos  en él sin hacer preguntas  con respecto a nuestra recompensa. Cuando Cristo mora en el alma, el pensamiento de recompensa no primará. Este no es el motivo que impulsa nuestro servicio. Es cierto que, en un sentido secundario, debemos tener en cuenta  la  recompensa.  Dios desea que apreciemos  las  bendiciones que nos ha prometido. Pero no quiere que estemos muy ansiosos por la remuneración, ni que pensemos que por cada deber hemos de recibir un galardón. No debemos estar tan ansiosos de obtener el premio, como de hacer lo que es recto, independientemente de toda ganancia. El amor a Dios y a nuestros semejantes debe ser nuestro motivo (Palabras de vida del gran Maestro, p. 329).

[E]I  servicio voluntario y la gozosa abnegación… un espíritu tal es el único que debiera impulsar a quienes siguen a Jesús. Nuestro divino Maestro nos ha dado un ejemplo de cómo deben trabajar sus discípulos. A aquellos a quienes  invitó  así:  «Venid en pos de mí, y os haré pescadores  de  hombres»  (Mateo  4: 19),  no  ofreció  ninguna  suma  definida como  recompensa  por  sus servicios.  Debían  compartir su abnegación y sacrificio.

Al  trabajar  no  debemos  hacerlo por  el  salario  que  recibimos.  El motivo que nos impulsa a trabajar para Dios no debe tener nada que se asemeje  al  egoísmo.  La devoción  abnegada  y un espíritu de sacrificio han  sido siempre y seguirán  siendo  el  primer  requisito de un  servicio aceptable. Nuestro Señor y Maestro quiere que no haya una sola fibra de egoísmo entretejida  con su obra.  Debemos dedicar a  nuestros esfuerzos el  tacto y la  habilidad,  la exactitud  y la sabiduría, que el  Dios de perfección exigió  de los  constructores del  tabernáculo  terrenal; y sin embargo en  todas  nuestras labores  debemos  recordar  que  los  mayores  talentos o  los  servicios  más brillantes  son  aceptables  tan  sólo  cuando el  yo se  coloca sobre el altar,  como un holocausto vivo  (Profetas y reyes, p. 47).

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Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2023.
4º. Trimestre 2023 «LA MISIÓN DE DIOS: MI MISIÓN»
Lección 6: «MOTIVACIÓN Y PREPARACIÓN PARA LA MISIÓN»
Colaboradores: Ana Hironymus & Esther Jiménez

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