LOS REQUISITOS DE DIOS
«El que dice: «Yo lo conozco», pero no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso y la verdad no está en él. Pero el que guarda su palabra, en ese verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo». 1 Juan 2: 4-6

LO QUE EL SEÑOR SEÑALA en estas palabras es la sinceridad de propósito, la dedicación indivisa a Dios. Si existe esa sinceridad de propósito, y no hay vacilación para percibir y obedecer la verdad a cualquier costo, se recibirá luz divina. La piedad verdadera comienza cuando cesa la transigencia con el pecado. Entonces la expresión del corazón será la del apóstol Pablo: «Una cosa sí hago: […] me extiendo hacia lo que está adelante» (Fil. 3: 13, RVC). […]
Ceder a la tentación empieza cuando se permite a la mente vacilar y ser inconstante en la confianza en Dios. Si no decidimos entregamos por completo a Dios, quedamos en tinieblas. Cuando tenemos alguna reserva, abrimos la puerta por la cual Satanás puede entrar para extraviamos con sus tentaciones. Él sabe que si puede oscurecer nuestra visión para que el ojo de la fe no vea a Dios, no tendremos protección contra el pecado.— El discurso maestro de Jesucristo, cap. 4, pp. 142-143.
Estamos viviendo momentos realmente trascendentales para todos y cada uno de nosotros. La luz brilla con rayos claros y nítidos sobre nosotros. Si esta luz es recibida en forma correcta y es apreciada, será una bendición tanto para nosotros como para los demás; pero si confiamos en nuestra propia sabiduría y fortaleza, o en la sabiduría y la capacidad de nuestros semejantes, se convertirá en un veneno.
En la lucha por la vida eterna no podemos depender de ningún ser humano. El pan de vida debe ser comido por cada uno. Hemos de participar individualmente de él para que nuestro espíritu, nuestro cuerpo y nuestra mente revivan y sean fortalecidos por su poder transformador, asemejándonos así a la mente y el carácter de Cristo Jesús. Hay que hacer de Dios lo primero, lo último y lo mejor en todas las cosas.— Testimonios para los ministros, cap. 14, pp. 350-351.
#MatinalVespertino
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Devocional Vespertino Para 2020.
«Conocer al Dios Verdadero»
«PARA FAMILIARIZARNOS CON LO QUE DIOS ESPERA DE NOSOTROS»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Pilita Mariscal & Martha Gonzalez
