miércoles , 15 abril 2026
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Lección E. Sabática 2026

Moisés, un siervo humilde

 

Los grandes salones del palacio egipcio presumían de opulencia, placer y comodidad. «Moisés fue enseñado en toda la sabiduría de los egipcios, y era poderoso en palabras y hechos» ( Hech. 7: 22 ). Una vida de poder, riqueza y popularidad eran suyas, pero Moisés eligió algo muy diferente. «No tiene par como historiador, poeta, filósofo, general y legislador. Con el mundo a su alcance, tuvo fuerza moral para rehusar las halagüeñas perspectivas de riqueza, grandeza y fama, “prefiriendo ser maltratado con el pueblo de Dios, antes que gozar de los deleites temporales del pecado”» (Elena G. de White, Patriarcas y profetas, p. 224).

¿Qué dice Hebreos 11: 24 al 26 acerca de por qué Moisés eligió un rumbo diferente y se humilló?

La humildad posterior de Moisés es notable en vista de cuán poderosa era y de su distinguido origen. Sin embargo, por un acto pecaminoso e impulsivo ( Éxo. 2: 12 ), perdió la confianza en sí mismo y su autosuficiencia. Con las montañas como las paredes de su aula y con su orgullo puesto a un lado, durante cuarenta años Moisés fue instruido por Dios acerca de lo que necesitaba saber para guiar a una nación fuera de la esclavitud y rumbo a la Tierra Prometida. El poder y las riquezas de lo que podría haber sido otra vida en Egipto perdieron su brillo relativo cuando Moisés apareció la Eternidad. Dios lo había llamado, y Moisés lo siguió.

Tal vez lo más significativo en relación con este tema es que «Moisés era un hombre muy manso, el más humilde de la tierra» ( Núm. 12: 3 ). Moisés, uno de los grandes patriarcas de la Biblia, es conocido por su humildad y mansedumbre. Piensa en cuán diferentes habrían sido su vida y su liderazgo si el orgullo hubiera penetrado en cada uno de los grandes acontecimientos de su vida: la zarza ardiente, las plagas de Egipto, el cruce del Mar Rojo, la provisión celestial de maná, su comunicación directa con Dios, la recepción de los Diez Mandamientos y el hecho de escuchar las palabras de Dios después de que Moisés tocó la roca. Reflexiona acerca de tu vida. Si alguien tuviera que describirte, ¿diría que eres «humilde» o «manso»? ¿Por qué sí o por qué no? La verdad es que no podemos ser humildes por nosotros mismos. Necesitamos tanto a Jesús porque el pecado forma parte de nuestra vida. Escucha o lee la letra del himno «Prefiero a mi Cristo» (Himnario adventista, Nº 269) y considera estas palabras en relación con la vida de Moisés y la tuya.

Lección de Escuela Sabática para Adultos 2026
2do. Trimestre 2026 «CRECIENDO EN NUESTRA REALCION CON DIOS»
Lección
3: «ORGULLO CONTRA HUMILDAD»
Colaboradores: Esmeralda Bermudes y Karla González

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