«Entonces les dijo: «Vayan por todo el mundo y prediquen la Buena Noticia a todos»». Marcos 16:15.
Esta misionera trabajaba en tierras distantes. Su última misión había sido en el Líbano, donde ella y su esposo enseñaban sobre los valores cristianos de manera práctica, por medio del deporte, la costura y el amor al prójimo. Ellos contaban algunos episodios de alegría y otros de tristeza e indecisión, pero todos llenos de la fe que los llevó a ser misioneros en otro país.
Los ojos de los niños y jóvenes brillaban de emoción al escuchar cada relato. Entonces los misioneros preguntaron:
—¿Quién de aquí quiere ser un misionero?
Por supuesto, yo levanté la mano, al igual que todos los que estaban allí en la iglesia.
Ellos continuaron: —Tú puedes ser un misionero aquí mismo, en tu ciudad, sin necesidad de viajar lejos.
Vi confusión en algunos rostros. Entonces ellos explicaron que somos misioneros cuando ayudamos a nuestros vecinos, cuando colaboramos con las tareas domésticas en el hogar, cuando somos gentiles con los demás, cuando damos ofrendas en la iglesia y cuando estudiamos la Biblia con nuestros amigos.
Jesús nos enseña que esa misión de amor de llevar el mensaje de esperanza a las personas es una tarea de todos.
Mi oración: Señor, ayúdame a ser un misionero, y a comenzar con mi familia, iglesia, escuela y comunidad.
Tomado de: Lecturas Devocionales para Menores 2025.
“PALABRITAS DEL CORAZÓN”
Por: «SARAH SUZANE BERTOLLI & ROGERIO CHIMELLO »
Colaboradores: Liseth Orduz y Karla González
