MI REDENTOR VIVE

Cuando Dios se le aparece a Job en el capítulo 38, se revela a sí mismo como el Creador, quien “repartió conducto al turbión”, abrió “camino a los relámpagos” y hace “llover sobre la tierra deshabitada” (Job 38:25, 26). Pero, nuestro Dios no es solo el Creador. Tiene también otros títulos y funciones vitales.
Lee Job 19:25 al 27. ¿Qué revelan estas palabras acerca de la esperanza de salvación que tenía Job?
Con estos famosos versículos, Job muestra que él tiene algún conocimiento del Redentor, conocimiento de que, aunque la gente muriera, había esperanza más allá de la tumba, y esta esperanza se encontraba en el Redentor, quien había de venir a la Tierra un día. Estas palabras de Job apuntan a la verdad más vital e importante de la Biblia: Dios como nuestro Redentor. En un mundo caído, en un mundo de pecadores destinados a morir eternamente por sus pecados, necesitamos más que un Creador. Necesitamos también un Redentor. Y nuestro Dios es precisamente eso: tanto nuestro Creador como nuestro Redentor (ver Isa. 48:13-17), y con él en ambas funciones tenemos la gran esperanza de vida eterna.
Lee Juan 1:1 al 14. En este pasaje, ¿de qué modo vincula Juan a Jesús como Creador con Jesús como nuestro Redentor?
La alusión a Génesis 1:1, Dios como Creador, es obvia en Juan 1:1. Y, por si eso no fuera suficiente, las palabras que escribió más adelante –“en el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho […] mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre” (Juan 1:10-12)– establecen el vínculo inseparable entre Jesús como Creador y como Redentor. De hecho, él puede ser nuestro Redentor solo porque es el Creador.
Si existiese solamente un Creador, pero no un Redentor, ¿qué esperanza tendríamos? ¿Qué dice tu respuesta acerca de por qué Jesús como Redentor es tan importante para nosotros?
Reavivados por su Palabra: Hoy, Est. 2 – Durante esta semana, PP cap. 53.

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Lección de Escuela Sabática Adventista para Adultos
4to trimestre 2016 “El libro de Job.”
Lecc. 11.Desde un Torbellino

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