Versículo: «Entrelazaste mis huesos y tendones». Job 10:11

¿Sabes que Jesús formó tu cabeza con muchos huesos? En la cara tienes catorce huesos. Y el único hueso de tu cabeza que puedes mover es tu mandíbula inferior, pues se abre y se cierra cuando hablas o comes alimentos.

Hay ocho huesos que protegen tu cerebro y forman lo que se llama el cráneo. Dile a mamá que te enseñe imágenes del cráneo y verás esos ocho huesos que se llaman: occipital, frontal, etmoides, esfenoides, dos parietales y dos temporales. Estos huesos están unidos mediante articulaciones especiales llamadas suturas.
Cuando naces, tienes espacios entre los huesos del cráneo para facilitar tu nacimiento. Pero esos espacios se cierran y desaparecen totalmente conforme vas creciendo. ¿Has escuchado decir: «No le toques la cabeza al bebé»? Eso lo dicen los adultos porque los huesos del cráneo de los bebés aún no están unidos, por lo que hay que tener mucho cuidado con esa parte del cuerpo, pues su cerebro aún no está bien protegido.
Actividad: Con ayuda de mami, explora con tus dedos los huesos de tu cráneo.
Oración: Querido Jesús, gracias por los huesos de la cabeza.
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Tomado de: Lecturas Devocionales para Preescolares 2024
«CONOZCO Y CUIDO MI CUERPO»
Por: Victoria Balboa Cano
Colaboradores: Luz Caiza y Obed Rodríguez