miércoles , 28 octubre 2026
Devocion Familiar

«¿Me amas?»

«Le dijo la tercera vez: «Simón, hijo de Jonás, ¿me quieres?» Pedro [.. .] le respondió: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero». Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas» » . Juan 21 : 1 7

FUE A LA ORILLA DEL MAR, mientras el sol se levantaba en el horizonte, entre el ruido de las olas y el canto de las gaviotas, que el Señor preguntó a Pedro si lo amaba. Tres veces. Parecía no entender la respuesta de Pedro; como si de pronto las palabras no fueran suficientes para dar a entender lo que el discípulo deseaba explicar.

Había sido una pregunta sencilla, y por más que Pedro buscaba dar una respuesta sencilla, el Maestro insistía una y otra vez.

De pronto Pedro entendió que la respuesta que el Maestro esperaba no era solo una declaración teórica de amor. Las palabras, por más que describan los paisajes y los sentimientos más hermosos, son incapaces de comunicar lo que solamente el corazón puede expresar en una mirada, tal vez, o en una sonrisa. No sé.

Jesús estaba hablando a Pedro de lealtad. La lealtad es un valor humano, fruto del amor. A través de la historia, el hombre ha sido capaz de actos de heroísmo por lealtad hacia su país, sus compañeros, sus amigos o su familia.

La lealtad se relaciona con el honor y la confianza, virtudes que son difíciles de ganar y fáciles de perder. Pero el discípulo había fallado la prueba de la lealtad. A veces, es más fácil morir por Jesús que vivir por él. El Señor no había pedido a sus discípulos que murieran por él; Jesús moriría por ellos.

El Maestro deseaba que ellos vivieran por él y para él. Y, desdichadamente, Pedro había fallado.

Todos los días y en todos los lugares, somos llamados a representar el carácter de Jesús delante de la gente. El mayor acto de lealtad que el Señor espera de ti es una vida digna de su nombre. No es fácil, ciertamente, cuando las personas se ríen de tus valores en la universidad, en la calle o en el lugar de trabajo. Es difícil ser honesto, cuando la honestidad parece haber pasado de moda. No es fácil ser puro, en un tiempo en que la pureza parece ser un’a pieza de museo de la Edad Media.

Tal vez por eso hay gente que prefiere aislarse del mundo para entregarse a Dios, Pero él quiere que tu testimonio sea tu entrega diaria a él, en medio de un mundo contaminado por el existencialismo, desprovisto de sustancia.

Haz de este un día de testificación personal. Di a Jesús que tú lo amas y que, por amor a él, estás dispuesto a vivir los principios de sus enseñanzas. iAh! Y recuerda que Jesús «le dijo la tercera vez: «Simón, hijo de Jonás, ¿me quieres?» Pedro le respondió: «Sí, Señor; tú sabes que te quiero»».

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TOMADO DE:
Matinal Para Toda La Familia 2017.
“PLENITUD EN CRISTO”
Por: Alejandro Bullón.

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