«Dijo Moisés: ‘Te ruego que me muestres tu gloria ». Éxodo: 33: 18

Porque para el momento de su súplica, la vida de Moisés «estaba en armonía con la voluntad de su Creador» Patriarcas y profetas, cap. 28, p. 298). Además, porque lo que Moisés estaba pidiendo era, básicamente, tener una comunión más estrecha con Dios. Como dice el Comentario bíblico adventista, en repetidas ocasiones ya él había estado en la presencia misma de Dios, pero la solemne comprensión de la tarea que le tocaba le hacía sentir la necesidad de una comunión aún más íntima con Dios».*
¡Qué interesante! ¿Será que también tú y yo podemos pedir a Dios que nos permita ver al menos el resplandor de su gloria? La respuesta la tenemos en ese mismo capítulo 33 del Éxodo. Ahí se relata la ocasión en la que Dios le dice al patriarca que, en lugar de su presencia, enviará a un ángel para que los acompañe en su viaje por el desierto (Éxo. 33: 1-17). ¿Cómo reacciona Moisés a esa noticia? Según Jon L. Dybdahl, primero Moisés hace dos declaraciones (ver Exo. 33: 12). *
«Mira, tú me dices: “Saca a este pueblo”, pero no me has indicado a quién enviarás conmigo». En otras palabras: «Señor, ¿no crees que deberías ir conmigo?».
«Tú dices: “Yo te he conocido por tu nombre y has hallado también gracia a mis ojos”». O sea: «señor, si tu has dicho estas cosas buenas de mí, • Entonces vienen los dos pedidos (vers. 13):
«Te ruego que me muestres ahora tu camino» . Cuando Dios le concede su petición (vers. 17), Moisés no se da por satisfecho. Todavía falta algo.
«Y mira que esta gente es tu pueblo».
¿Viste lo que hizo? Cuando el pueblo peca, Moisés intercede para que Dios los perdone. Cuando el Señor asigna a un ángel para que los guíe por el desierto, pide que sea la misma presencia divina la que los acompañe. Y cuando se le concede su petición, ¡pide ver la gloria de Dios! O sea, pide cada vez más.
¿Cuál es la lección? La lección es que. . .
«Es nuestro privilegio elevarnos más y más en busca de revelaciones más claras del carácter de Dios. {…]. En su luz veremos luz, hasta que la mente el corazón y el alma estén transformados a la imagen de su santidad» (El ministerio de curación, car 39, p. 334).
Padre celestial. hoy anhelo tener más y más de tu Santo Espíritu, más más de tu amor y tu carácter; hasta que mi alma sea transformada a la imagen de tu santidad.
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Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2022
«NUESTRO MARAVILLOSO DIOS»
Por: FERNANDO ZABALA
Colaboradores: Silvia García & Isaí Cedano