“Por fe, Noé […] construyó la barca para salvar a su familia” (Hebreos 11:7).

En realidad, cuando Dios le dijo a Noé que tenía que construir un arca y anunciar a sus contemporáneos que solo le quedaban ciento veinte años de vida, ¡no tenía hijos! En Hebreos 11:7 leemos que “por la fe Noé construyó la barca para salvar a su familia”. ¡Por fe comenzó a construir el arca en la que salvaría a los hijos que todavía no tenía!
¿Y qué tiene que ver eso con nosotros? Creo que mucho. ¿Qué haríamos si en este momento Dios le pusiera fecha de caducidad al mundo? ¿Cambiaríamos nuestros hábitos? ¿Dejaríamos de estudiar o de trabajar? ¿Perderíamos la ilusión de casarnos? Me agrada creer que Noé, a pesar de la inminencia del diluvio, en ningún momento supuso que aquella era una razón válida para abandonar sus metas terrenales. Él se casó, tuvo hijos y los educó para que ellos también entraran al arca.
El ejemplo de Noé es muy significativo para nosotros, los que vivimos en la última etapa de la historia humana. No podemos, bajo la excusa de que Jesús viene pronto, tener en poca estima nuestra preparación terrenal. Hemos de seguir estudiando, trabajando, haciendo planes a fin de conseguir una mejor vida para nosotros y nuestros futuros hijos. Nuestra convicción respecto a los eventos que ocurrirán en el futuro no implica que tengamos que descuidar el presente. Por lo menos así lo creyó Noé.
Tomado de: Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“Visita mi Muro, 366 Mensajes que Inspiran”
Por: J. Vladimir Polanco