¿Quién nos separará del amor de Dios? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?…Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. ROM. 8:35, 37.
Mientras en prisión esperaba el momento de su ejecución, Dirk Pieters escribió una conmovedora carta de aliento a quien llamada: “Mi muy amada hermana y esposa, Wellemoet “.
Procurando volcar en el corazón de ella la esperanza que animaba su propio corazón, le recordaba en su carta las palabras de Cristo: “También vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo” (Juan 16:22).
De e3te modo, instaba a su esposa a enfocarse en el gozo futuro de su reencuentro en presencia de Cristo. Y continuaba: “Te exhorto, amada mía, a que nos acerquemos con corazón sincero, con plena certeza de fe… Te encomiendo a Dios”.
Este hombre luchó a través de su propia angustia, sin dejarse vencer por sus circunstancias, apoyándose para ello en las palabras de Pablo: ¿Quién nos separará del amor de Cristo? . . . Dios, que nos ama, nos ayuda a salir más que vencedores en todo” (Rom. 8:35,37).
Fijando su vista en las realidades eternas, más allí de los barrotes y los muros de su celda, pudo afirmar con convicción que absolutamente nada: ni la vida ni la muerte ni ninguna cosa creada podrían separar al creyente del amor de Dios en Cristo Jesús. Y esto es lo que pudo compartir en su hora más oscura.
Cuando encajamos el fin de nuestras vidas, la promesa de Jesús acerca de la vida eterna es nuestra única esperanza. Frente al rostro de la muerte, la promesa de “eternidad” que Cristo ofrece marca la diferencia. Percibir que esta vida no es realmente el fin de todo, nos anima a con nueva esperanza.
Elena G. de White escribió: ‘La felicidad que se procura por motivos
egoístas, fuera de la senda del deber, es desequilibrada, caprichosa y transitoria; pasa, y deja el alma llena de soledad y tristeza; pero en el servicio de Dios hay gozo y satisfacción; Dios no abandona al cristiano en caminos inciertos; no lo deja librado a pesares vano s y contratiempos. Aunque no tengamos los placeres de esta vida, podemos gozarnos a la espera de la vida verdadera” (El camino a Cristo, pp. 124, 125).
En Cristo contemplamos la “vida venidera”. Somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó. Nada puede separarnos de su amor. Contémplelo cada día y deje que su corazón se llene de ánimo. Contémplelo cada día y deje que su vida se llene de gozo. Contémplelo cada día y deje que su alma se llene de esperanza.
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Lecturas Devocionales Familiares 2023
«SOBRE TIERRA FIRME »
Por: MARK FINLEY
Colaboradores: Familia Mariscal & Paty Solares
