«Vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él».
Isaías 59: 19, RV60
Dios ha provisto ayuda divina para todas las emergencias que no puedan resolverse mediante nuestros recursos humanos. Él envía al Espíritu Santo para que ayude en las situaciones difíciles, ilumine nuestras mentes y purifique nuestros corazones.— Testimonios para la iglesia, t. 6, pp. 414, 415.
Lo que nos corresponde es volcar nuestra voluntad en el bando de Cristo. Cuando le entregamos nuestra voluntad, él inmediatamente toma posesión de nosotros, y obra en nosotros para que hagamos su deseo. Entonces nuestra naturaleza queda sometida a su Espíritu. Hasta nuestros pensamientos quedan sujetos al Señor. Si no podemos dominar nuestros impulsos y emociones como deseamos, podemos dominar nuestra voluntad, de modo que se efectúe un gran cambio en nuestra vida. Cuando entregamos nuestra voluntad a Cristo, nuestra vida queda escondida con Cristo en Dios. Hace alianza con el poder que supera a todos los principados y las potestades. Ya tenemos fuerza divina que nos mantiene asidos a su fortaleza; y se abre ante nosotros la posibilidad de una nueva vida, la vida de la fe.
Jamás lograremos elevarnos a menos que nuestra voluntad esté de parte de Cristo, y colabore con el Espíritu de Dios. No creamos que no podemos vencer; en cambio, digamos: «Puedo y quiero». Y Dios se ha comprometido a concedemos su Santo Espíritu para ayudarnos cuando empeñemos nuestro decidido esfuerzo.— Dios nos cuida, 26 de febrero, p. 65.
La misión que se nos ha encomendado en esta vida es una preparación para la vida eterna. Si la cumplimos como Dios quiere que lo hagamos, toda tentación puede obrar para nuestro progreso; porque en la medida que resistamos sus seducciones, progresaremos en la vida espiritual. En medio del conflicto estarán a nuestro lado agentes invisibles, a los cuales el cielo ordenó que nos ayuden en nuestras luchas; y en la crisis serán impartidas fortaleza, firmeza y energía, y tendremos un poder superior al mortal. Los que quieren ser vencedores tienen que entrar en conflicto con agentes invisibles. ] El Espíritu Santo actúa incesantemente, procurando purificar, refinar y disciplinamos, a fin de hacemos idóneos para la compañía de los santos y los ángeles.— Consejos para los padres, maestros y alumnos, cap. 31; pp. 203, 204.
EL ESPIRITÚ DE LA GRACIA
Tomado de: Lecturas Devocional Vespertino 2025
«La Maravillosa Gracia De Dios»
Por: Elena G. White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García
