“La ley no se proclamó en esa ocasión para beneficio exclusivo de los hebreos. Dios los honró haciéndolos guardianes y custodios de su ley; pero habían de tenerla como un santo legado para todo el mundo. Los preceptos del Decálogo se adaptan a toda la humanidad, y se dieron para la instrucción y el gobierno de todos. Son diez preceptos, breves, abarcantes, y autorizados, que incluyen los deberes del hombre hacia Dios y hacia sus semejantes; y todos se basan en el gran principio fundamental del amor” (Patriarcas y profetas, p. 312)
APLÍCALO A TU VIDA
Martes
En la sección Más luz Elena G. de White extiende el propósito de los mandamientos. Dice que no son únicamente para aquellos que creen en Dios, sino que también para quienes que podrían llegar a recibirle. Lee la cita y piensa en algún conocido que, en tu criterio, modela el carácter de Dios. ¿De qué manera específica ves la marca de Dios en su vida? ¿Cuáles son algunas de las características que hacen que se gane la simpatía de los demás? Cuando consideras que el principio subyacente de la ley de Dios es “amor”, ¿de qué manera las “personas amorosas” pueden ser un testimonio para los incrédulos y los que buscan a Dios? ¿Puedes pensar en alguien que llegó a conocer a Dios gracias a la bondad amorosa de otra persona? Escríbele a esa persona o envíale un mensaje agradeciéndole por su testimonio de amor.

