«El reino de Israel había alcanzado ahora en extensión el cumplimiento de la promesa hecha a Abrahán, y repetida después a Moisés: “A tu simiente daré esta tierra desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Éufrates”. (Gén. 15: 18; Deut. 11: 22-25.) Israel se había convertido en una nación poderosa, respetada y temida de los pueblos vecinos. En su propio reino, el poder de David se había hecho muy grande. Gozaba de los afectos y de la lealtad de su pueblo como muy pocos soberanos, de cualquier época, los han podido gozar. Había honrado a Dios, y ahora Dios le honraba a él» (Patriarcas y profetas, cap. 70, pp. 704-705).
APLÍCALO A TU VIDA
Martes
Como señala Elena G. de White en la cita de la sección Más luz de Patriarcas y profetas, el reino de David fue la época dorada de Israel en términos de poder e influencia entre las naciones. Durante un periodo corto las doce tribus se unieron en un reino que fue victorioso sobre sus enemigos y próspero en sus propias fronteras.
¿Por qué crees que Dios bendijo el reinado de David a pesar de los errores muy humanos pero sumamente serios que cometió? ¿Qué podemos hacer para abrir los canales de bendición de Dios en nuestras vidas?
Cuando nuestras vidas están en armonía con la voluntad de Dios, es más fácil que Dios vierta sus bendiciones sobre nosotros, y que nos utilice para bendecir a otros.

