«Se designó la hora para la coronación; el hombre que había sido expulsado de la corte de Saúl, que había huido a las montañas, las colinas y las cuevas de la tierra para salvar la vida iba a recibir el honor más alto que puedan conferir a hombre alguno sus semejantes […] La hora había llegado, y por este rito solemne David fue consagrado en su cargo como vicegerente de Dios. El cetro fue puesto en sus manos […] y el pueblo formuló sus promesas de lealtad. Se le colocó la diadema en la frente, y así terminó la ceremonia de la coronación. Israel tenía ahora un rey designado por Dios. El que había esperado pacientemente al Señor, vio cumplirse la promesa de Dios» (Patriarcas y profetas, cap. 69, p. 692).
APLÍCALO A TU VIDA
Martes
Lee la sección Más luz de esta lección. De acuerdo con la descripción de Elena G. de White en este pasaje, la vida da giros y vueltas inesperados. Solo observa las vidas de las celebridades que pueden ser populares y adoradas un minuto, y odiadas u olvidadas al siguiente minuto. Pero cuando nosotros, como David, le permitimos a Dios que controle nuestras vidas, podemos tener la seguridad de que los giros y vueltas siempre resultarán para nuestro bien. ¿Puedes pensar en momentos de «altibajos» de tu vida que finalmente resultaron para bien?

