«El temor del Señor moraba en el corazón de Lutero y lo habilitó para mantenerse firme en sus propósitos y siempre humilde delante de Dios. Permanentemente dominado por la convicción de que dependía del auxilio divino, comenzaba cada día con oración y elevaba constantemente su corazón a Dios para pedirle su dirección y su auxilio. “Orar bien —decía él con frecuencia— es la mejor mitad del estudio”» (El conflicto de los siglos, p. 115).
APLÍCALA A TU VIDA
Compara y contrasta la declaración de Elena G. de White en la sección Más luz de la lección de esta semana con esta cita de un sermón que ella predicó en cierta ocasión: «Es la fe la que nos injerta en el tallo principal de la vid viviente. Es la fe que depende de Cristo, que deriva la virtud de él así como las ramas absorben la savia de la raíz. Dice el profeta: “El justo vivirá por la fe”, y esta verdad, entretejida en la experiencia religiosa de cada cristiano, debería ser aquella que permite que el justo tenga vida. La verdadera fe crece hasta llegar a ser una fe mayor, que aumenta en fortaleza. Significa perseverar en su operación» (Elena G. de White, Signs of the Times, 1889 según se cita en http://dedication. www3.50megs.com/egw1888_2.html).
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Lección de Escuela Sabática para Jóvenes.
3er. Trimestre 2022 “COMPROMISO BAJO FUEGO”
Lección 4: «UNA FE RENOMBRADA»
Colaboradores: Karla González & Gisela Barbosa

