«El Salvador no dejó oír un murmullo de queja. Su rostro permaneció sereno. Pero había grandes gotas de sudor sobre su frente. No hubo mano compasiva que enjugase el rocío de muerte de su rostro, ni se oyeron palabras de simpatía y fidelidad inquebrantable que sostuviesen su corazón humano. Mientras los soldados estaban realizando su terrible obra, Jesús oraba por sus enemigos: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» (El Deseado de todas las gentes, p. 693).
APLÍCALA A TU VIDA
Lee la sección Linterna y hazte las siguientes preguntas:
- ¿Cómo pudo Jesús permanecer calmo en la cruz? ¿Fue gracias a su fortaleza humana, a su fuerza divina, o a una combinación de ambas cosas? ¿Tenemos nosotros acceso a ese mismo poder para mantenernos en calma ante las circunstancias más difíciles?
- Si pudieras haber ofrecido a Jesús palabras de aliento mientras colgaba de la cruz, ¿qué te habría gustado decirle?
- ¿Por cuáles de tus «enemigos» Dios te está pidiendo que ores?
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Lección de Escuela Sabática para Jóvenes.
4to. Trimestre 2021 “EL PODER SUPREMO”
Lección 08: «LA LECCIÓN DE LA CRUZ»
Colaboradores: Karla González & Uriel Agustin
