«En algunos casos de curación, Jesús no concedió inmediatamente la bendición pedida. Pero en el caso del leproso, apenas hecha la súplica fue concedida. Cuando pedimos bendiciones terrenales, tal vez la respuesta a nuestra oración sea dilatada, o Dios nos dé algo diferente de lo que pedimos, pero no sucede así cuando pedimos liberación del pecado. El quiere limpiarnos del pecado, hacernos hijos
suyos y habilitarnos para vivir una vida santa» (El Deseado de todas las gentes, cap. 27, p. 237).
Lee la cita de El Deseado de todas las gentes de la sección; Más Luz, y reflexiona sobre las oraciones que elevas pidiendo ayuda, sanidad, fuerza y perdón. Esta verdad proclama a viva voz el más profundo deseo de Dios: salvar. Al revisar este poderoso mensaje sobre la respuesta de Dios a nuestra oración pidiendo «liberación del pecado», piensa en alguien que
conozcas que necesite desesperadamente escuchar que la respuesta de Dios a la petición de perdón siempre recibe como respuesta un «sí» categórico.
Posiblemente le puedas escribir una carta y decirle que el gozo de la salvación está a una oración de distancia.
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Lección De Escuela Sabática Para Jóvenes.
2do trimestre 2017 “LIBERTAD SIN FIN.”
Lecc. 08. » Capaz y Dispuesto».
