domingo , 31 mayo 2026
Lección E. Sabática 2026

Mandamientos de hombres

 

Lee Colosenses 2: 20-23. ¿Cómo entiendes las exhortaciones de Pablo a la luz de los demás elementos tratados en el mismo capítulo?

Al igual que en su epístola a los Gálatas, Pablo califica la preocupación por observar las ceremonias judías como «elementos» o «rudimentos» «del mundo» (Col. 2: 8, 20; comparar con Gál. 4: 3, 9). En otras palabras, al igual que el Templo terrenal, estas cosas pertenecen a la Tierra, pero nuestra ciudadanía está en el Cielo. No necesitamos cargar con la ley ceremonial pues simplemente prefiguraba la realidad que ahora disfrutamos por medio de Cristo. Es decir, aunque originalmente instituidas por Dios, estas ordenanzas, habiendo cumplido su función, ya no son necesarias.

Puesto que todas estas regulaciones fueron abolidas en la Cruz, como lo indica el rasgamiento divino del velo del Templo (Mat. 27: 51; comparar con Dan. 9: 27), los cristianos, incluidos los provenientes del judaísmo, no están sujetos a estas regulaciones. Si nos sometiéramos a ellas, nos estaríamos identificando con este mundo pasajero, en contraste con el nuevo mundo que se nos promete en Cristo.

En definitiva, esperamos «nuevo cielo y nueva tierra, donde mora la justicia» (2 Ped. 3: 13) y no una mera renovación de este mundo.

Aparte del hecho de que fariseos y escribas habían añadido requisitos humanos a las normas mosaicas (ver Mar. 7: 1-13), la insistencia en perpetuar las ceremonias del Antiguo Testamento que anunciaban la persona y la obra de Cristo –y que, por ende, dejaron de tener sentido en la Cruz– ya no podía considerarse una exigencia divina, sino una imposición humana. De hecho, ellas se estaban convirtiendo en una carga para la fe en lugar de favorecerla. Es fácil caer en la trampa de sentirse superior a otros por observar ciertas prácticas religiosas o, peor aún, de pensar que esta observancia es meritoria para la salvación.

Algunos presuntos eruditos bíblicos han hecho a lo largo de la historia cristiana pronunciamientos religiosos acerca del significado del Texto Sagrado, ocupando así el lugar del Espíritu Santo como guía de los creyentes. Cristo mismo es la fuente de la que brota la verdad de las Escrituras, tal como la enseñaron Pablo y los demás escritores bíblicos.

¿Cómo podemos asegurarnos de comprender que nuestro único fundamento para la salvación es la obra que Jesús realizó por nosotros —su vida, muerte y resurrección, llevadas a cabo fuera de nosotros y sin nuestra intervención—, y no en los cambios o transformaciones que él produce en nuestra vida?

Lección de Escuela Sabática para Adultos 2026
1er. Trimestre 2026 «UNIENDO EL CIELO Y LA TIERRA»
Lección 10: «COMPLETOS EN CRISTO»
Colaboradores: Esmeralda Bermudes y Karla González

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www.meditacionesdiarias.com

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