«Cuando venga el Espíritu de verdad, él los guiará a toda la verdad».
Juan 16: 13, RVC
El Consolador es llamado el «Espíritu de verdad». Su obra consiste en definir y mantener la verdad. Primero mora en el corazón como el Espíritu de verdad, y así llega a ser el Consolador. Hay consuelo y paz en la verdad, pero no se puede hallar verdadera paz ni consuelo en la mentira. Por medio de falsas teorías y tradiciones es como Satanás obtiene su poder sobre la mente. Induciendo a los seres humanos a adoptar normas falsas, tuerce el carácter. Por medio de las Escrituras, el Espíritu Santo habla a la mente y graba la verdad en el corazón. Así expone el error, y lo expulsa del alma. Por el Espíritu de verdad, obrando por la Palabra de Dios, es como Cristo somete a sus escogidos a sí mismo.—El Deseado de todas las gentes, cap. 73, p. 640.
[Dios] quiere que aun en esta vida las verdades de su Palabra se vayan revelando de continuo a su pueblo. Y hay solamente un modo por el cual se obtiene este conocimiento: No podemos llegar a entender la Palabra de Dios sino mediante la iluminación del Espíritu por el cual fue revelada. «Nadie puede conocer los pensamientos de Dios excepto el propio Espíritu de Dios», «pues su Espíritu investiga todo a fondo y nos muestra los secretos profundos de Dios» (1 Cor. 2: 11, 10, NTV).— El camino a Cristo, cap. 12, p. 164.
Todo conocimiento que es de valor para los seres humanos, todo lo que el intelecto puede captar y retener procede de Dios, la fuente de la sabiduría. El fruto del árbol que representa el bien y el mal no ha de ser arrancado ávidamente porque lo recomiende el que fue una vez un brillante ángel de gloria. Él ha dicho que si los hombres y mujeres comen de él, conocerán el bien y el mal; pero ¡no lo toquen!
El verdadero conocimiento no proviene de los incrédulos ni de los perversos. la Palabra de Dios es luz y verdad. La verdadera luz resplandece de Jesucristo, que «alumbra a todo hombre» Juan 1: 9). Del Espíritu Santo procede el conocimiento divino. Él sabe que la humanidad necesita fomentar la paz, la felicidad y el sosiego aquí en este mundo, y asegurarse el reposo en el reino eterno de Dios.— Consejos para padres, maestros y alumnos, cap. 51, p. 316.
Nunca se debe estudiar la Biblia sin oración. Antes de abrir sus páginas tenemos que pedir la iluminación del Espíritu Santo, y nos será concedida. El Espíritu de verdad es el único maestro eficaz de la verdad divina.— El camino a Cristo, cap. 10, pp. 134, 135.
EL ESPIRITÚ DE LA GRACIA
Tomado de: Lecturas Devocional Vespertino 2025
«La Maravillosa Gracia De Dios»
Por: Elena G. White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García
