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Y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies. Proverbios 23:22
Reconozco y agradezco el amor, la labor y la gran influencia que tiene cada madre sobre su familia, y dedico a las madres de todas las edades este poema que escribí para la bella “Madre mía”.
No hay una madre más linda que tú,
regalo del cielo, divina virtud;
y no hay palabras para expresar
que siento por ti más que gratitud.
Tengo, madre mía, gran admiración
por tu amor inmenso y tu gran devoción.
Eres la luz que guía mi inseguro pie.
Eres, madre mía, mi dulce inspiración.
Hoy quiero decirte que soy muy feliz,
y que al cielo siempre voy a agradecer
por quererme tanto y brindarme así
la madre más bella, más pura, más fiel.
Tu amor tan sublime y tu ejemplo también
han sido refugio, aliento y sostén,
que afirman mi fe, mi confianza en Dios,
al rugir los vientos con fiero vaivén.
Por ti, madre mía, elevo canción.
Y ruego que el cielo te dé bendición.
Por ti es el mundo un poco mejor.
Por ti, madre mía, conozco al Señor.
¡Quiero, madre mía, brindarte mi amor
y que todos sepan que eres la mejor!
No hay dicha completa sin el bello don
de una buena madre que confía en Dios.
Rhodi Alers de López.
Tomado de: Lecturas devocionales para Damas 2015
“Jardines del Alma”
Por: Diane de Aguirre
