Pongan toda su atención en el reino de los cielos y en hacer lo que es justo ante Dios, Mateo 6: 33.

La mayoría de las hojas tiene tres partes: limbo, peciolo y estípula (aunque algunas hojas no tienen estípula). Limbo es como otro nombre para la hoja y es la parte que almacena la fábrica de comida. El peciolo desempeña una muy importante función en la vida del árbol. Si el limbo no tuviera al peciolo que lo sujetara a la rama de la planta, sería imposible que esta absorbiera la comida fabricada en la hoja. Cuando examinas una sección del peciolo bajo un microscopio, ves que se forma de muchos tubitos que parecen un puñado de popotes.
El propósito del peciolo es ayudar al limbo a fabricar alimento y siempre asegurar que reciba luz solar. Si la hoja está a la sombra, el peciolo se hace más largo para lograr que el limbo reciba la luz que necesita. Si miras la copa de un árbol, notarás que todas las hojas reciben algo de sol durante el día. El peciolo permite que los azúcares que fabrica el limbo entren a la planta, y que el agua de la planta entre al limbo. El peciolo es el enlace entre planta y hoja.
Jesús es nuestro enlace con Dios el Padre. Así lo dijo: «He venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia» (Juan 10: 10). Le interesa que todos nosotros recibamos la luz del cielo mediante su Palabra, de modo que tengamos vida gracias a él. Así como el peciolo eleva a la hoja para que reciba tanta luz solar como sea posible, el Espíritu Santo te colocará a la luz del cielo para que vivas por siempre.
Pide a Dios que envíe al Espíritu Santo a tu vida.
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Tomado De: Lecturas Devocionales Para Menores 2018.
“Un Planeta Increible”
Por: Charles C. Case