domingo , 20 septiembre 2026
Notas de Ellen G. White 2026

Luces en la oscuridad

 

Tenemos el deber de reflejar el carácter de Jesús. Deberíamos dejar que la hermosa imagen de Jesús aparezca en todas partes, sea que estemos en la iglesia, en nuestros hogares, o en alguna reunión social con nuestros vecinos. Pero no lo podremos hacer a menos que estemos llenos de la plenitud de él. Si llegáramos a conocer mejor a Jesús, lo amaríamos por su bondad y excelencia y desearíamos llegar a participar de tal manera de su carácter divino, que todos supieran que habíamos estado con Jesús y aprendido de él.

Honramos y glorificamos a nuestro Padre que está en el cielo cuando ponemos en práctica en nuestras vidas los principios puros del evangelio de Cristo. Al hacer esto, reflejamos sobre el oscuro mundo que nos rodea, la luz que el cielo nos ha dado. Los pecadores se verán constreñidos a confesar que no somos hijos de las tinieblas, sino hijos de la luz. ¿Cómo lo sabrán? Por los frutos que llevemos. Las personas pueden tener sus nombres registrados en los libros de la iglesia; pero eso no los hace ser hijos de luz. Pueden disfrutar de posiciones honorables y recibir la alabanza de los hombres; pero eso no los transforma en hijos de luz… Debe haber una profunda obra de la gracia, el amor de Dios en el corazón, y este amor se expresa mediante la obediencia.

Es el Cristo que mora en el alma quien nos concede poder espiritual y nos transforma en canales de luz. Mientras más luz tenemos, más les podemos impartir a los que nos rodean. Mientras más cerca vivamos de Jesús, más claros serán los conceptos que obtendremos de su hermosura. Al contemplar su pureza, más claramente discernimos nuestras propias faltas de carácter. Anhelamos asemejarnos a él, ser dotados de la plenitud que mora en él y que resplandece en la perfección de su carácter celestial; y por contemplarlo somos transformados a su imagen…

Cada día sembramos alguna clase de semilla. Si esparcimos semillas de incredulidad, cosecharemos incredulidad; si sembramos orgullo, cosecharemos orgullo; si sembramos testarudez, cosecharemos testarudez, “porque todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”…

Nuestros corazones pueden estar colmados de toda la plenitud de Dios; pero hay algo que debemos hacer. No debemos acariciar nuestras faltas y pecados, sino abandonarlos, y apresurarnos a colocar nuestros corazones en orden. Después de hacer esto, tomemos la llave de la fe y abramos el almacén de las ricas bendiciones de Dios… Hay una plenitud infinita a la cual acudir; y además tenemos la promesa de nuestro divino Señor: “Conforme a vuestra fe os sea hecho”. Mateo 9:29. Permita el cielo que podamos ganar la corona de la vida, un sitio a la diestra de Dios, y que al entrar por las puertas eternas, escuchemos las palabras que sonarán más dulces que cualquier música: “Bien, buen siervo y fiel… entra en el gozo de tu Señor”. Mateo 25:23 (Exaltad a Jesús, 9 de septiembre, p. 260).

Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2026.
1er. Trimestre 2026 «UNIENDO EL CIELO Y LA TIERRA»
Lección 5: «BRILLAR COMO LUCES EN LA NOCHE»
Colaboradores: Xiomara Moncada y Karla González

Para Más Meditaciones Visita:
www.meditacionesdiarias.com

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