«Haré más precioso que el oro fino al varón y más que el oro de Ofir al ser humano». Isaías 13: 12, RV95
POCOS APRECIAN APRECIAN EL VALOR de los seres humanos y la gloria que redundaría en honor a Dios, si los seres humanos cultivaran y conservaran la pureza, la nobleza y la integridad de carácter. […]
El corto espacio de tiempo que se le ha asignado a los seres humanos aquí en la tierra, es sumamente valioso. Y mientras dura el tiempo de prueba, Dios se propone unir su fortaleza con la debilidad de los seres humanos finitos. […] Aquellos que en verdad aman a Dios, desearán mejorar en los talentos que él les ha dado, para que resulten en bendición para otros. Y pronto las puertas del cielo se abrirán ampliamente para admitirlos, y de los labios del Rey de gloria surgirá la bendición que sonará a sus oídos como la música más delicada: «Vengan , ustedes, que son benditos de mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo » (Mat. 25: 34, NTV).
Así los redimidos serán bienvenidos a las mansiones que Jesús está preparando para ellos. Allá no serán sus compañeros los viles de la tierra -los mentirosos, los idólatras, los impuros, los incrédulos-, sino que se asociarán con aquellos que han vencido a Satanás y a sus artimañas, y con la ayuda divina han formado caracteres perfectas. Toda tendencia pecaminosa, toda imperfección que nos aflige aquí, ha sido quitada por la sangre de Cristo; y la excelencia y el brillo de su gloria, que excede en mucho el brillo del sol en su esplendor meridiano, les es impartida. Y la belleza moral, la perfección de su carácter, brilla a través de ellos con un brillo que excede este esplendor exterior. Están sin falta alrededor del gran trono blanco. Están sin falta, compartiendo la dignidad y el privilegio de los ángeles.
«Cosas que ojo no vio ni oído oyó ni han subido al corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que lo aman» (1 Cor. 2: 9). En vista de la gloriosa herencia que puede ser suya, «¿qué dará el hombre a cambio de su alma?» (ver Mat. 16: 26). Puede ser pobre, sin embargo posee en sí mismo una riqueza y dignidad, que el mundo nunca puede conceder. El alma redimida y limpiada del pecado, con todas sus nobles facultades dedicadas al servicio de Dios, es de un valor incalculable.- The Signs of the Times, 3 de abril de 1884.
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Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Jacqueline Lora & Martha González.

