Enseñadles a ser útiles en una edad temprana—Muy temprano debe enseñarse al niño a ser útil. Tan pronto como su fuerza y su poder de razonar hayan adquirido cierto desarrollo, debe dársele algo que hacer en casa. Hay que animarle a tratar de ayudar a su padre y a su madre; a tener abnegación y dominio propio; a anteponer la felicidad ajena y los intereses del prójimo a los suyos propios, a alentar y ayudar a sus hermanos y a sus compañeros de juegos y a ser bondadoso con los ancianos, los enfermos y los infortunados.
Cuanto más compenetre el hogar el verdadero espíritu servicial, tanto más plenamente se desarrollará en la vida de los niños. Así aprenderán a encontrar gozo en servir y sacrificarse por el bien de los demás.—El Ministerio de Curación, 311, 312.
Padres, ayudad a vuestros hijos a hacer la voluntad de Dios siendo fieles en la realización de los deberes que les corresponden como miembros de la familia. Esto les proporcionará una experiencia de lo más valiosa. Les enseñará que no deben centrar sus pensamientos en sí mismos, ni hacer lo que a ellos les place o divertirse como gustan. Educadlos pacientemente para hacer su parte en el círculo familiar.—The Review and Herald, 17 de noviembre de 1896.
Formad el carácter mediante pequeñas atenciones repetidas con frecuencia—Padres, al educar a vuestros hijos, estudiad las lecciones que Dios ha dado en la naturaleza. Si queréis cultivar un clavel, o una rosa, o un lirio, ¿cómo lo hacéis? Preguntad al jardinero por medio de qué proceso logra que prosperen gloriosamente toda rama y hoja y se desarrollen con simetría y hermosura. El os dirá que no es mediante un trato rudo ni un esfuerzo violento; porque eso no haría sino romper los delicados tallos. Es por medio de pequeñas atenciones repetidas con frecuencia. Riega el suelo y protege las crecientes plantas del viento impetuoso y del sol abrasador, y Dios las hace prosperar y florecer con hermosura. Al tratar con vuestros hijos, seguid el método del jardinero. Por toques suaves, por un ministerio amante, tratad de moldear su carácter según el carácter de Cristo.—El Deseado de Todas las Gentes, 475.
Prestad atención a las cosas pequeñas—¡Qué gran error se comete en la educación de los niños y los jóvenes, al favorecerlos, complacerlos y halagarlos! Se tornan egoístas e ineficaces, y carecen de energía para realizar las pequeñas cosas de la vida. No se los educa para adquirir fortaleza de carácter mediante la realización de los deberes diarios, aunque parezcan muy humildes. . .
Nadie está calificado para cumplir una obra más grande e importante, a menos que haya sido fiel en la realización de los deberes menores. El carácter se forma por grados, y lo mismo ocurre con la preparación del alma para producir esfuerzo y energía proporcionados a la tarea que debe cumplirse.—Testimonies for the Church 3:46, 47.
Los niños talentosos requieren mayor cuidado—Deberíamos impresionar las mentes de nuestros hijos con la idea de que no se pertenecen a sí mismos, para ir, venir, vestirse, y actuar como les plazca. . . . Si poseen atractivos personales y raras habilidades naturales, debería ejercerse mayor cuidado en su educación, no sea que esos dones se conviertan en una maldición, y sean utilizados para descalificarlos para enfrentar las serias realidades de esta vida, y queden incapacitados para una vida mejor debido a los halagos, la vanidad y el amor a la ostentación.—The Signs of the Times, 9 de diciembre de 1875.
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CONDUCCIÓN DEL NIÑO
SECCIÓN #2 *Los Métodos y los Textos*
Capítulo 4:“LOS MÉTODOS DE ENSEÑANZA ”
Por: Elena G De White
Colaboradores: América Lara & Adriana Jiménez

