«Vivan según el Espíritu» (Calatas 5: 16).
Pablo era misionero. Él iba de ciudad en ciudad contando las buenas noticias de Jesús. Un día, escuchó que sus amigos de Calada estaban teniendo problemas. Habían llegado nuevos maestros y estaban enseñando ideas equivocadas. Esos nuevos maestros decían que para ser salvos había que guardar todas las leyes. ¿Qué hay de malo en eso? Es bueno obedecer la ley, ¿no? ¡Por supuesto!
Pero estos maestros decían: «Tú puedes salvarte a ti mismo si guardas la ley». ¡Eso es un error! No podemos salvarnos a nosotros mismos. Solamente Jesús puede salvarnos del pecado. Necesitamos a Jesús.
Pablo escribió una carta a sus amigos. Les dijo que no podían salvarse obedeciendo la ley. Solamente Jesús salva. Pablo quería estar seguro de que ellos sabían que el Espíritu Santo los ayudaría a hacer el bien.
En su carta, Pablo compara a la gente con el fruto de los árboles. Dice que el Espíritu Santo te ayudará a producir frutos maravillosos: ¡Frutos del Espíritu!
Hablaremos de estos frutos durante unos días. Hagamos un árbol de cartulina. Imaginaremos que este árbol eres tú, y cada día le agregaremos un fruto del Espíritu.
Querido Jesús, gradas por los frutos del Espíritu. Amén.
Materiales: Cartulina, crayones o marcadores.
Actividad: Hacer un árbol de cartulina.
Tomado de: Lecturas devocionales para los más pequeños 2014
“¿Qué dice Jesús?”
Rosanne C. Tetz
