Una compañía (Ecle. 4: 9-12; Juan 16: 32-33; Fil. 4: 11-13)
«Compañerismo» significa comunión y amistad. Hay momentos de la vida cristiana en los que podríamos creer que no hay muchas personas que tengan ideas afines a las nuestras y que realmente nos entiendan. Incluso podríamos pensar que aún no estamos plenamente comprometidos con Cristo, por lo que preferiríamos mantener nuestra distancia de otros cristianos para no incomodar a nadie. Podemos también albergar la idea de que es mejor estar solos para manejar nuestra vida como queramos. Sin embargo, al estar solos, nos desanimamos más fácilmente y nos resulta más difícil levantarnos solos tras nuestras caídas. Eclesiastés 4: 9 nos dice que «más valen dos que uno». Cuando las dos personas correctas están juntas, se ayudan y estimulan sanamente la una a la otra, además de orar cada uno por el otro. En Proverbios 27: 17 leemos: «El hierro se afila con hierro». Habrá momentos en la vida en que nadie podrá estar a nuestro lado, pero, en su gran amor, Jesús nos concedió el don del Espíritu Santo para que sea nuestro Consolador y que jamás nos sintamos solos.
La vida de soltero (Mat. 6: 33; Gál. 1: 10; Sant. 5: 16)
Puede ser difícil y solitario intentar seguir a Dios mientras buscamos cónyuge. Resulta más fácil encontrar un compañero con los valores que el mundo potencia que con los principios que la Palabra nos aconseja procurar. Los hombres deberían buscar mujeres que vivan los valores de Proverbios 31, y las mujeres deberían buscar hombres que conozcan el verdadero amor bíblico, y no solo el amor egoísta y puramente sexual. Un hombre que intenta agradar a Dios antes que a los demás o a sí mismo, que dice la verdad y que orará con su esposa, ese es el tipo de hombre que una cristiana soltera debe buscar. Hombres y mujeres deberían buscar un cónyuge que busque primeramente el reino de Dios.
Cuando el matrimonio llega a su fin (Mat. 19: 1-10)
El divorcio es un tema difícil. Nunca fue la intención de Dios que la relación matrimonial terminara en divorcio. El pecado trajo la primera brecha en la unidad del matrimonio y desde entonces hemos elegido la separación de lo que Dios quiso fuera una sola carne. Por ser un tema delicado, existen muchas opiniones diferentes respecto al divorcio. Lo más seguro es ver qué dice la Biblia al respecto, y no salirse de ahí. La Escritura dice que la única razón legal para el divorcio es la inmoralidad sexual (Mat. 19: 9). Sé que esto no encaja siempre con lo que creemos hoy, y que hay muchos escenarios en los que se cuestiona dicha lógica; pero debemos confiar en la sabiduría de Dios de que existe una razón por la que Jesús dijo eso. Puede que no lo entendamos, pero debemos confiar en su amor y propósitos.
Muerte y soledad (Gén. 2: 18; 37: 34; Juan 11: 35)
Cuando Adán fue creado, Dios dijo que no era bueno que estuviera solo. Como resultado, puso a Adán a dormir y formó a Eva utilizando una de sus costillas (Gén. 2: 18, 21). Vale la pena señalar que aunque Adán estaba tan cercano a la Deidad, Dios dijo que no era bueno que el hombre estuviera solo. Adán estaba experimentando las emociones que Dios puso en él. Como seres vivos creados con emociones, también nos impactan los dolores de la muerte. Debido al pecado, la muerte es parte de la vida. Cuando Jesús estuvo en la tierra, se dolió de la muerte de su primo Juan el Bautista y de su amigo Lázaro. La muerte duele, ¡pero la buena noticia es que podemos esperar la segunda venida de Jesús para reunirnos nuevamente con nuestros seres queridos! Pablo nos recuerda esta esperanza en 1 Tesalonicenses 4, escribiendo acerca del momento en que los muertos en Cristo se levantaran de su sueño y en el que ¡todos podremos ir al cielo con él!
Hombres y mujeres deberían buscar un cónyuge que busque primeramente el reino de Dios.
Solteros espiritualmente (Gén. 2: 18; Mat. 6: 33)
Es posible crecer con éxito en nuestro caminar espiritual mientras estamos solteros. La prioridad siempre debe ser acercarnos a Dios y buscarlo a el primero, con el fin de aprender más de su carácter y de su amor. Sin embargo, a pesar de que Adán estaba completo en su relación con Dios, sintió la necesidad de una compañía humana. Génesis 2 nos muestra que Dios creó a Eva para Adán porque sabía que no era bueno que el hombre estuviera solo (v. 18). Si bien el matrimonio es la relación humana más excelente, no es el único tipo de compañía que existe. Es posible que no disfrutemos de la relación matrimonial, «pero sí podremos estar seguros de que Dios conoce nuestras necesidades, así como conocía la necesidad de Adán.
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Lección de Escuela Sabática Para Jovenes Universitarios 2019.
2do trimestre 2019 “Estaciones de la vida”
Lección 4: «Cuando Estamos Solos»
Colaboradores: Israel Esparza & Misael Morillo
