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Lección E. Sabática Universitarios 2019

LOGOS – LO QUE VIERON EN MI CASA

El orgullo da mal testimonio (2 Cron. 32: 25, 31; Isa. 38-39)

El rey Ezequías enfrentaba una sentencia de muerte. Según 2 Crónicas 32, la enfermedad que llevó al rey al borde de la tumba le sobrevino después de una milagrosa victoria militar sobre los indómitos asirios y sobre el extremadamente orgulloso rey Senaquerib. El versículo 23 afirma: «Entonces hubo muchos que llevaron a Jerusalén ofrendas para el Señor, y regalos valiosos para Ezequías, rey de Judá. Y a partir de entonces, su prestigio aumentó frente a las demás naciones». Esta exaltación puede haber contribuido a alimentar un gigantesco problema de orgullo.

A pesar de todo, Dios hizo otro milagro sanando a Ezequías y concediéndole quince años más de vida (Isa. 38: 5). Sin embargo, ¿qué hizo Ezequías con su nueva vida? ¿Cómo usó los tesoros, la abundancia y los logros con los que Dios lo bendijo (2 Cron 32: 27-30)? El versículo 31 del mismo capítulo afirma que Dios permitió que los príncipes de Babilonia, la nación más poderosa de la época, visitaran a Ezequías. Aquella visita diplomática era una gran oportunidad para Ezequías de testificar acerca del Dios que lo había bendecido doblemente: enviando a su ángel para derrotar al poderoso ejército asirio y devolviéndole la salud. «Las autoridades de Babilonia enviaron a unos para visitarlo e informarse del milagro que había ocurrido en el país. Dios dejó solo a Ezequías, para probarlo y conocer a fondo su manera de pensar». ¿Cómo transcurrió aquella visita? Desde un punto de vista diplomático, la situación representaba una gran ventaja para el pueblo de Dios; sin embargo, eso no era lo que le preocupaba al Señor. El profeta Isaías acudió ante el rey para hacerle la pregunta: «»¿Qué vieron en tu palacio?». Ezequías contestó: «Vieron todo lo que hay en él. No hubo nada en mis depósitos que yo no les mostrara»» (Isa. 39: 4). Pero ¿qué hay del tesoro guardado en el cielo? Isaías luego profetizó que todos los tesoros de Ezequías, incluidos sus hijos, serían transportados a Babilonia. Aquello marcó un final bastan-te triste para su legado personal: su orgullo le jugó una mala pasada.

Una casa según el mandato divino no surge por casualidad (Deut. 6: 5-7)

¿Cómo podemos evitar el mismo tropiezo de Ezequías? Deuteronomio 6 contiene una declaración citada por Jesús en el Nuevo Testamento: «Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas» (Deut. 6: 5). A continuación, se da un mandato menos conocido, uno que pertenece al núcleo mismo de la vida familiar, la crianza de nuestros hijos en el Señor unida a nuestras devociones diarias: «Grábate en la mente todas las cosas que hoy te he dicho, y enséñaselas continuamente a sus hijos; háblales de ellas, tanto en tu casa como en el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes» (w. 6-7). Podemos inferir de este. texto que, para permanecer firmes en el Señor, necesitamos una interacción constante con su Palabra, ya sea aprendiéndola nosotros mismos o enseñándola a otros en nuestra casa. La Palabra de Dios es como un escudo para defendernos de las tentaciones del orgullo y del honor mundano que vencieron a Ezequías y a su casa. La Biblia está repleta de

historias de la forma en que la vida familiar, orientada adecuadamente en torno a la devoción a la Palabra de Dios, es como un salvavidas arrojado a un miembro de la familia incrédulo que se encuentra a la deriva en el mar.

¿QUÉ VIO RUT EN LA CASA DE NOEMÍ?

Lo que ella vio en la casa de un testigo (Rut 1)

Cuando Elimelec llevó a Noemí y a sus hijos a Moab con la esperanza de escapar de la hambruna existente en su país de origen, no imaginaba que aquel viaje resultaría en la salvación de una de sus nueras, una extranjera que no conocía a Dios. ¡Aquella extranjera terminó siendo parte del linaje del Salvador del mundo!

Después de la muerte de sus dos hijos, las nueras de Noemí lloraron con ella porque no querían separarse de su suegra, que tenía planes de regresar a su tierra natal. Ella les dijo a las dos que regresaran a la casa de sus padres, donde se enfrentarían de nuevo con la idolatría que habían abandonado cuando se casaron con israelitas. Volver a sus hogares significaba arriesgarse a abandonar al verdadero Dios para volver a la comodidad y al estilo de vida moabita. Orfa se va, pero Rut tiene firmes convicciones respecto a Noemí, acerca del lugar que ella ocupa en su familia y de la verdad del Dios del cielo: «No me pidas que te deje y que me separe de ti! Iré a donde tú vayas, y viviré donde tú vivas. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios» (Rut 1: 16). Rut estaba dispuesta a dejar todo lo que le era conocido para permanecer en la familia de Noemí, porque su suegra adoraba al Dios del cielo.

Rut se comprometió no solo a dejar atrás su hogar y a su familia, sino también su vida para seguir a Noemí y al Dios de ella, prometiendo no volver jamás a Moab y a sus dioses: «Moriré donde tú mueras, y allí quiero ser enterrada. ¡Que el Señor me castigue con toda dureza si me separo de ti, a menos que sea por la muerte!» (Rut 1: 17). ¿Qué vería Ruten la casa de Noemí?

La importancia del testimonio en nuestro hogar

¿Qué vio Ruten la casa de Noemí que los príncipes de Babilonia no vieron en la casa de Ezequías? Tanto Rut como los príncipes de Babilonia eran extranjeros en medio de los israelitas. ¿Y si Ezequías hubiera actuado de manera diferente? Tal vez algunos de los príncipes de Babilonia se habrían convertido a Dios. No es del todo ajeno el conocimiento de Dios por parte de la realeza babilónica, ¿verdad? Nabucodonosor se convirtió a través de Daniel y el poderoso testimonio de sus tres amigos. Tampoco podemos imaginar la Biblia sin la historia de Rut, Está ahí a causa del testimonio de una familia; Rut vio lo que había en esa casa y lo quiso para ella. ¿Quiénes visitarán nuestra casa y qué verán en ella?

PARA COMENTAR

  1. ¿Qué cosas debería eliminar de mi hogar para que no sean piedra de tropiezo a ninguna visita?
  2. Si mi casa está en orden ¿están mis pensamientos, palabras y hechos también en orden con lo que corresponde a un testigo de nuestro Señor?

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Lección de Escuela Sabática Para Jovenes Universitarios 2019.
2do trimestre 2019 “Estaciones de la vida
Lección 12: «¿Qué han visto en tu casa?»
Colaboradores: Israel Esparza & Misael Morillo

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